hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Digamos que nuestra tenida fue una guerra sin cuartel,
literalmente.
Ambos veníamos de fracasos dolorosos,
de ésos que te mandan al fondo del barril
y de los que emerges (si emerges)
con la venganza apretada entre los dientes.
Desde el principio nos estudiamos,
como dos boxeadores
buscándonos las flaquezas;
se trataba de hacer vulnerable al otro,
para después bajarlo de un manporro.
Pero...
ella era una principiante en estas lides
y yo un perro viejo y desalmado.
Luego de usarla un tiempo,
fingí estar enamorado...
Se me lanzó a la garganta,
ojos brillantes
y la voz filosa como navaja:
"Ya no te quiero"
me soltó mordiendo una sonrisa
y el tiro de gracia:
"Ni siquiera me calentás más..."
Creía que con eso me había destruído,
la muy zorra.
Se fue taconeando
como despegando baldosas.
La dejé gozar de su triunfo,
dos o tres días.
Después le hice descubrir que ya hacía mucho
que la engañaba con su mejor amiga.
literalmente.
Ambos veníamos de fracasos dolorosos,
de ésos que te mandan al fondo del barril
y de los que emerges (si emerges)
con la venganza apretada entre los dientes.
Desde el principio nos estudiamos,
como dos boxeadores
buscándonos las flaquezas;
se trataba de hacer vulnerable al otro,
para después bajarlo de un manporro.
Pero...
ella era una principiante en estas lides
y yo un perro viejo y desalmado.
Luego de usarla un tiempo,
fingí estar enamorado...
Se me lanzó a la garganta,
ojos brillantes
y la voz filosa como navaja:
"Ya no te quiero"
me soltó mordiendo una sonrisa
y el tiro de gracia:
"Ni siquiera me calentás más..."
Creía que con eso me había destruído,
la muy zorra.
Se fue taconeando
como despegando baldosas.
La dejé gozar de su triunfo,
dos o tres días.
Después le hice descubrir que ya hacía mucho
que la engañaba con su mejor amiga.
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::un gusto leerte