hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Listo!
¡Ya lo he decidido!
Si lo de hoy no resulta,
tendré que aceptar que ya no me quiere...
Y eso que lo intenté todo:
Esperarla a la salida de su trabajo
para forzar "encuentros casuales",
Hacerle saber lo que sigo sintiendo por ella
a través de amigos comunes,
hacerle llegar dos o tres patéticos poemas,
donde había exprimido al diccionario de sinónimos
como a un limón
tratando de encontrar equivalentes a:
amor, esperanza, entrega
y otras boludeces por el estilo.
En fin...
Hoy estoy aquí,
tocando timbre en su casa,
con un ramo de flores en las manos
(en el que me gasté los últimos centavos)
y, aunque me cueste aceptarlo,
el corazón latiendo como un redoblante.
Pero, lo dicho,
si hoy no tengo éxito
tendré que aceptar que mi mamá ya no me quiere...
¿Tan hijo de puta habré resultado como hijo?
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