Pienso en ti, aglomerada estrella, enviando
matutinos reflejos,
sobre la luna polvoreada y bella.
Vestida de rojo la voluntad del alma,
sacudiendo papeles amarillos.
Mendiga pulcritud,
atendiendo la voz del sentimiento,
descomulgando rosas,
y pateando las flechas
del invierno.
Me cabe un cristal en el olvido,
y dos estatuas solas
en la boca, por eso resisto garabatos,
para encontrar la sílaba sentada,
en la cúspide azul de la mañana.
german g
:: y un gran abrazo.
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