• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Mendigo (Soneto Hexadecasílabo)

QUINSONNAS

Poeta fiel al portal




Mendigo desde hace tiempo un pobre soy deprimente
un ser vulgar padeciendo tu marcha más silenciosa.
Atroz aquella desgracia harapos hizo a una rosa
la misma, ahora mostrando, su tez marchita y doliente.


Deshecha en miles de andrajos mi faz camina indigente
sufriendo hundida los golpes que amargos cavan su fosa.
Suplico, sólo en limosna, que un poco vuelvas hermosa
y torne a verse de nuevo tu brillo en suma ferviente.


Contigo en ricas pasiones gocé tu imagen amada
teniendo en brazos tu cuerpo jamás faltándote nada
mostrando un alma repleta de amor y júbilo entero.


Después rompiste el hechizo tornando al príncipe en sapo
y al irte, rauda con otro, igual que un pobre guiñapo,
llorando a lágrima viva… quedé sin ti pordiosero.

 
Última edición:
Perdiendo el amor se pierde todo interés por la vida como bien indicas en tu excelente poema y sentido recitado.

u_3ba667aa.gif
 




Mendigo desde hace tiempo un pobre soy deprimente
un ser vulgar padeciendo tu marcha más silenciosa.
Atroz aquella desgracia harapos hizo a una rosa
la misma, ahora mostrando, su tez marchita y doliente.


Deshecha en miles de andrajos mi faz camina indigente
sufriendo hundida los golpes que amargos cavan su fosa.
Suplico, sólo en limosna, que un poco vuelvas hermosa
y torne a verse de nuevo tu brillo en suma ferviente.


Contigo en ricas pasiones gocé tu imagen amada
teniendo en brazos tu cuerpo jamás faltándote nada
mostrando un alma repleta de amor y júbilo entero.


Después rompiste el hechizo tornando al príncipe en sapo
y al irte, rauda con otro, igual que un pobre guiñapo,
llorando a lágrima viva… quedé sin ti pordiosero.

Una historia triste se despliega en este poema... La ausencia puede ser muy lapidaria para el alma...
Placer recorrer tus letras QUINSONNAS
Saludos hasta tu espacio
Camelia
 




Mendigo desde hace tiempo un pobre soy deprimente
un ser vulgar padeciendo tu marcha más silenciosa.
Atroz aquella desgracia harapos hizo a una rosa
la misma, ahora mostrando, su tez marchita y doliente.


Deshecha en miles de andrajos mi faz camina indigente
sufriendo hundida los golpes que amargos cavan su fosa.
Suplico, sólo en limosna, que un poco vuelvas hermosa
y torne a verse de nuevo tu brillo en suma ferviente.


Contigo en ricas pasiones gocé tu imagen amada
teniendo en brazos tu cuerpo jamás faltándote nada
mostrando un alma repleta de amor y júbilo entero.


Después rompiste el hechizo tornando al príncipe en sapo
y al irte, rauda con otro, igual que un pobre guiñapo,
llorando a lágrima viva… quedé sin ti pordiosero.

Es ahí donde nos damos cuenta de lo que perdemos, aún sin merecerlo, grato leerle
 
Atrás
Arriba