L
lluvia
Invitado
Te contare una mentira, una
de esas piadosas que te acarician
las costillas en aquellos días de soledad
y te levanten el ego de por si elevado que
tienes por encima de las nubes:
Te quiero, si te quiero
y según también me quiero
en realidad nunca e dejado de hacerlo,
siempre te e querido
mas de lo que quiero mi vida.
En realidad quiero hasta a esa cucaracha
con las patitas apresuradas
mas de lo que quiero mi vida....
pero en fin es mas que menos
y eso tiene que ser bueno. Borraste
mi numero de tu lista larga
de piernas que se abren después de eso
de las dos de la madrugada, creo que siempre
me encontrabas dormida y un día decidiste
llamarme a eso de las cuatro de la tarde
y también estaba dormida
y decidiste no buscar las llaves
para entrar, siempre fuiste así
de perezoso, seguro encontraras otras
piernas compartiendo un amor convencional
en las rocas en algún bar mediocre de
este absurdo mar de incertidumbres y
yo te diré que llore pero sera otra
mentira piadosa por que en realidad jamas lloro
por cosas de tan irrelevante importancia,
hay veneno en las esquinas de las paredes
y las patitas apresuradas siempre corren ahí.
Ahora que ya no me importa mucho la lluvia
te contare una verdad de esas
que no duelen y no hieren
y no apestan a mentira en capullos frágiles
de verdugos intermitentes
y salpullidos de aquella mentira piadosa de
mermelada de durazno podrido:
yo tampoco me quiero, y
si no me quieres me la suda mucho,
por que es otra mentira piadosa
para aliviar la verdad.
de esas piadosas que te acarician
las costillas en aquellos días de soledad
y te levanten el ego de por si elevado que
tienes por encima de las nubes:
Te quiero, si te quiero
y según también me quiero
en realidad nunca e dejado de hacerlo,
siempre te e querido
mas de lo que quiero mi vida.
En realidad quiero hasta a esa cucaracha
con las patitas apresuradas
mas de lo que quiero mi vida....
pero en fin es mas que menos
y eso tiene que ser bueno. Borraste
mi numero de tu lista larga
de piernas que se abren después de eso
de las dos de la madrugada, creo que siempre
me encontrabas dormida y un día decidiste
llamarme a eso de las cuatro de la tarde
y también estaba dormida
y decidiste no buscar las llaves
para entrar, siempre fuiste así
de perezoso, seguro encontraras otras
piernas compartiendo un amor convencional
en las rocas en algún bar mediocre de
este absurdo mar de incertidumbres y
yo te diré que llore pero sera otra
mentira piadosa por que en realidad jamas lloro
por cosas de tan irrelevante importancia,
hay veneno en las esquinas de las paredes
y las patitas apresuradas siempre corren ahí.
Ahora que ya no me importa mucho la lluvia
te contare una verdad de esas
que no duelen y no hieren
y no apestan a mentira en capullos frágiles
de verdugos intermitentes
y salpullidos de aquella mentira piadosa de
mermelada de durazno podrido:
yo tampoco me quiero, y
si no me quieres me la suda mucho,
por que es otra mentira piadosa
para aliviar la verdad.