Los sueños se disipan en su ida,
llevándose la magia de sus dedos,
dejando herida y abrupta mi vida
cargada de recuerdos, de miedos.
Me queda la sombra de la tenue calavera
que disfrazada de mentiras jocosas,
alimentaban ilusiones, destrozadas ahora,
quebrando toda su frescura, cuan cortadas rosas.
Como el Fenix, renacerán de sus cenizas
nuevas ilusiones, ahora marchitas
que beberán del sabroso poso que se iza
grandes locuras y gestas infinitas.
Y asomará otra tenue calavera
pintada de colores de verbena
en la florecida y frondosa primavera
asomando su estampa clara, serena...