Hannah Alarcón G.
Poeta asiduo al portal
Hay mentiras que entretienen,
como las ocurrencias de un niño
que desconoce la vida.
Hay mentiras que entristecen,
por que en ella se revela,
más que el hecho mismo,
el deseo de lastimar.
Mentiras que enojan,
por que ni siquiera se tuvo
a bien el esfuerzo o el deseo
de pensarla, de trabajarla.
Mentiras que destruyen
la imagen de aquel que nos la dice
o incluso del mundo en el que vivimos,
y nos deja así, sosteniendo la vida
con un suspiro.
Mentiras que desgarran,
que hacen tirones tu alma,
que desangran y carcomen,
los más fuertes pilares de tu ser.
Hay mentiras que liberan,
que te abren los ojos del alma
y te permiten ver la salida.
Hay mentiras que te animan,
cuando sonríes al mundo
y a tus adentros dices:
todo estará bien.
como las ocurrencias de un niño
que desconoce la vida.
Hay mentiras que entristecen,
por que en ella se revela,
más que el hecho mismo,
el deseo de lastimar.
Mentiras que enojan,
por que ni siquiera se tuvo
a bien el esfuerzo o el deseo
de pensarla, de trabajarla.
Mentiras que destruyen
la imagen de aquel que nos la dice
o incluso del mundo en el que vivimos,
y nos deja así, sosteniendo la vida
con un suspiro.
Mentiras que desgarran,
que hacen tirones tu alma,
que desangran y carcomen,
los más fuertes pilares de tu ser.
Hay mentiras que liberan,
que te abren los ojos del alma
y te permiten ver la salida.
Hay mentiras que te animan,
cuando sonríes al mundo
y a tus adentros dices:
todo estará bien.