Mentor, mentira, mente

Ricardo López Castro

*Deuteronómico*
Quién necesita a Dios, habiendo comida y plomo para todos.

Quién camina por la gran manzana con la cabeza alta.

Quién está perdido.

Quién vacío.

He recorrido desiertos, avistado tierra.

He reptado y tentado.

Me he arrastrado y sucumbido a las sombras.

Así lo he querido.

Lucifer no lucha.

Ni se lava las manos.

El agua potable le repugna más incluso que la sangre humana.

Esto no es una matanza.

Ni siquiera el Apocalipsis.

No amenazo ni cumplo ni postergo ni delego ni relego.

Intervengo.

Aunque camine observando los adoquines.

De cualquier piedra puede salir una mano pidiendo ayuda.

Soy cercano y sereno.

Me celebro todos los días del año.

Se puede decir perfectamente que me he convertido en carne.

Mi pecado favorito es el suplicio, porque implica súplicas

Las súplicas tienen múltiples formas.

Lo positivo es detectar dónde está la chicha, como un depredador.

Lo demás es cuestión de hambre.

Mi escritura es el fruto prohibido.

Por ello me permito el lujo de sobrevivir al paraíso.
 
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Entonces, tú no puedes pertenecer a la aristocracia, porque se te vería el plumero, y en las fotografías, si son para las revistas del Corazón ( la prensa rosa ), procuras salir siempre, de espaldas.
 
Te has enamorado de un personaje de leyenda, y quieres reproducir su manera de ser.
Lucifer es, ciertamente, como un gran felino.
Y bueno, especialmente sus secuaces, sí que ahondan en la herida.
Ya que a su ejército de 72 demonios, le borró Dios, la memoria.
Y todo se basa en los Recuerdos.
Pero si son Recuerdos dolorosos, eso sería insoportable.
Entonces, los demonios tienen un origen angelical. Como Chucky, el Muñeco Diabólico.
Y como Alec de Large, en la Naranja Mecánica.
Pero se dedican a tentar a la población, de cada mundo habitado, en este sector del Universo.
Entonces, la evolución de las especies, es posible, si no caemos en tentación.
¿ Qué necesitamos, pues ? Templanza.
Erradicando, con ello, lujuria, soberbia, avaricia, ira, gula, pereza...
Entonces, santidad no es castidad. Pero la castidad, a veces, sí que es menester.
Para no ser violentos, o no dar alaridos, o no dar puñetazos contra las paredes...
 
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