Angel Virgilio
Poeta que considera el portal su segunda casa
La noche late su mirada de estrellas
y en el jardín una silueta gris.
¿Por qué ese afán de estar entre las flores
sembrando con amores menudas astillas?
Haces redondillas con tus dedos de piano
trocando arcilla en polvo astral.
Con ese dialogar brotado de tus labios
germinan los geranios, flores vivas.
¿Por qué tanto platicar con las plantas
como si fuesen niños juguetones,
Quien te dio autoridad para invadir
los confines terrenales donde crecen esas plantas?
Del cielo baja fina harina que pinta los cabellos
y en ese mar de empeños,-me dijo- se esconde
maravilla. Lluvia fresca que da de beber al sol,
y se mantiene en guardia hasta florecer la flor.
Del cielo vine verbo al principio del mundo
esparcí en viñedos simientes por frutos
Soy el propietario de todas las cosas
mirarme a la cara que busco esos frutos.
¿Pero el fruto agrio lo vas a llevar?
-No es su tiempo de vendimia hay
que verlo madurar-. Oh, fruto del que aun
viendo no capta y oyendo no entiende.
y en el jardín una silueta gris.
¿Por qué ese afán de estar entre las flores
sembrando con amores menudas astillas?
Haces redondillas con tus dedos de piano
trocando arcilla en polvo astral.
Con ese dialogar brotado de tus labios
germinan los geranios, flores vivas.
¿Por qué tanto platicar con las plantas
como si fuesen niños juguetones,
Quien te dio autoridad para invadir
los confines terrenales donde crecen esas plantas?
Del cielo baja fina harina que pinta los cabellos
y en ese mar de empeños,-me dijo- se esconde
maravilla. Lluvia fresca que da de beber al sol,
y se mantiene en guardia hasta florecer la flor.
Del cielo vine verbo al principio del mundo
esparcí en viñedos simientes por frutos
Soy el propietario de todas las cosas
mirarme a la cara que busco esos frutos.
¿Pero el fruto agrio lo vas a llevar?
-No es su tiempo de vendimia hay
que verlo madurar-. Oh, fruto del que aun
viendo no capta y oyendo no entiende.
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