ñonguito
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mercaderes de la diabetes)
Recorren los vagones: los llamo "mercaderes de la diabetes". Ofrecen golosinas cargadas de azúcar a precios irresistibles, desplegando un poder de convicción asombroso. Su éxito es evidente, pero el costo real es invisible.
Sin notarlo, perdí dos dientes; otros tres sucumben ante las caries. Mi sangre ahora carga con colesterol alto y un diagnóstico de prediabetes. Cada pregón en el metro me dispara la presión arterial, despertando una indignación amarga. Esos productos, tan accesibles como dañinos, no deberían permitirse en el transporte público. Mientras ellos ganan monedas, nosotros perdemos la salud. Es hora de prohibir su ingreso.
Recorren los vagones: los llamo "mercaderes de la diabetes". Ofrecen golosinas cargadas de azúcar a precios irresistibles, desplegando un poder de convicción asombroso. Su éxito es evidente, pero el costo real es invisible.
Sin notarlo, perdí dos dientes; otros tres sucumben ante las caries. Mi sangre ahora carga con colesterol alto y un diagnóstico de prediabetes. Cada pregón en el metro me dispara la presión arterial, despertando una indignación amarga. Esos productos, tan accesibles como dañinos, no deberían permitirse en el transporte público. Mientras ellos ganan monedas, nosotros perdemos la salud. Es hora de prohibir su ingreso.