Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la bruma crepuscular
de un paisaje vespertino,
bajo un banco coralino,
una nimia estrella de mar
persiste en tratar de escapar
de sus aguas, hacia el este,
para trocarse en estrella celeste.
Se levanta, se dispara
hacia el cielo, cara al mar,
la nimia estrellita vulgar,
concubina de agua clara.
Se remonta en un momento
y; casi estrella celeste,
ya viaja rauda hacia el este
alcanzando el firmamento.
Vestida de estrella fugaz
por el cósmos se pasea,
y su propio espacio crea,
exitosa, feliz, audaz.
Ahora; estrella de alteza,
retoza y disfruta su empresa.
____________________________________________________________________________
de un paisaje vespertino,
bajo un banco coralino,
una nimia estrella de mar
persiste en tratar de escapar
de sus aguas, hacia el este,
para trocarse en estrella celeste.
Se levanta, se dispara
hacia el cielo, cara al mar,
la nimia estrellita vulgar,
concubina de agua clara.
Se remonta en un momento
y; casi estrella celeste,
ya viaja rauda hacia el este
alcanzando el firmamento.
Vestida de estrella fugaz
por el cósmos se pasea,
y su propio espacio crea,
exitosa, feliz, audaz.
Ahora; estrella de alteza,
retoza y disfruta su empresa.
____________________________________________________________________________