amanciorosaleda
Poeta recién llegado
Metamorfosis
Hay una entidad desvaneciente que me enhebra la mirada,
cúspide violeta por los pasos que me siguen quedo
que exhiben esa luna perlada de los buenos tiempos.
Me despido del óleo fresco y reciente
mellado por busto y paloma del amor cóncavo;
mi pena no es sino mandrágora de medianoche
y sus atisbos próximos aliento de mi manzana serena.
Hay piaras de dientes pálidos por mis sueños helados,
juncos gélidos en el cuarto macizo,
virgencitas de yeso partido por la angustia de la soledad
que se resquebrajan con un eco de cloaca.
Hasta que encuentro mi camino en aquel elefante pausado,
ribera de sépalos maduros y marfil malherido;
dolor que se fuga por los agujeros y es malla de mi afluente de barro,
vida leve sin pecado ni fruto posible que se comprende
en aquel helecho único que flota en el estanque.
Hasta que se precisa el instante de cambio,
y entiendo que me busco perdido por los baúles del óbito,
para comprender que es inexpugnable el orden natural:
Sólo una flecha y una cañavera sutiles me separan
de la metamorfosis definitiva y entremezclarme con los troncos y el silencio.
:S
agosto de 2012.
Hay una entidad desvaneciente que me enhebra la mirada,
cúspide violeta por los pasos que me siguen quedo
que exhiben esa luna perlada de los buenos tiempos.
Me despido del óleo fresco y reciente
mellado por busto y paloma del amor cóncavo;
mi pena no es sino mandrágora de medianoche
y sus atisbos próximos aliento de mi manzana serena.
Hay piaras de dientes pálidos por mis sueños helados,
juncos gélidos en el cuarto macizo,
virgencitas de yeso partido por la angustia de la soledad
que se resquebrajan con un eco de cloaca.
Hasta que encuentro mi camino en aquel elefante pausado,
ribera de sépalos maduros y marfil malherido;
dolor que se fuga por los agujeros y es malla de mi afluente de barro,
vida leve sin pecado ni fruto posible que se comprende
en aquel helecho único que flota en el estanque.
Hasta que se precisa el instante de cambio,
y entiendo que me busco perdido por los baúles del óbito,
para comprender que es inexpugnable el orden natural:
Sólo una flecha y una cañavera sutiles me separan
de la metamorfosis definitiva y entremezclarme con los troncos y el silencio.
:S
agosto de 2012.
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