LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
MEZCLA DE DELICADEZAS (dedicado)
Un niña canta a sus muchas vidas y el toque de sus dedos, en mi pecho, ha sido alma…; afinaciones acurrucadas. Sus mil sentimientos sueltan aromas que emergen y muestran afecto. Emerge de su instinto una entrega de esencias. ¡Vigilo!
Envolviéndome en el cuerpo de las curvaturas quiero oler el aroma de un único pensamiento. Vuela el viento que en apertura es ciclo de pájaro entre un amor cubierto de tornados de pelo largo. ¡Deja que tus sentidos sean gemidos para una bebida de sorbos mirados!
Pediría.
Tres segundos para ver…, sólo tres segundos para ver:
Una garza de blancura intensa.
Un delfín de mirada de islas.
El reflejo de un hombre que llega…
Solo son tres segundos de intenso placer en esa complejidad humana donde la piel de gallina se convierte en poros de delicadezas. Quedo capturado en el viento de los mimos que se concatenan, al vientre de los canales para condensar la lluvia de las mezclas. Es primavera y las flores son esencia, movimiento de languidez etérea para capturar la cabellera de un viento que acoge la sonrisa del puro placer. Recorridos entre rayos de emociones.
Estimulación de azares que poseen la profundidad de una tormenta de labios…; Lido, premio hermoso de una hoja de incienso sobre el espejo reluciente de las estrellas de mar que se llenan de luces en una estancia de arcos formados en el alma de las absorciones consumadas. Instantes de ojos.
¡Niña que eres hilván desnudo!
Te veo lavando las plumas de mis tintas que se generan en el manto del reino de los matices.
Y siento que quiero vivir un mundo de ventanas espaciosas que llevan al corredor de tus interiores donde el dolor es un crepúsculo de sonidos que esparcen el espectáculo en una banda de rodaduras instintivas.
Diáfano para crear un mito que nace en la fragua de las pupilas rendidas; y así sentirme corredor en el ancla de las arcadas intimas. Mi corazón arrojado, el tuyo razón de un ardor que se embriaga de magias, las únicas que dejan el flanco opiazo de un nervio de amapolas.
Musicalidad de vertientes, pues en oración quiero decir:
¡Niña! Ven desde las muchas vidas cantadas y háblame en el susurro de lava nítida, pues tus proximidades son cuentas desnudas donde se genera el único manto de un rumor que es pluma de dedos para escribir siempre desde mis sinceros desiertos.
luzyabsenta
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