Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Mi 11 de Septiembre
Las conferencia iban a durar todo el día, sin embargo para mí el único atractivo era que serían en el Hipódromo, que en sus enormes salones tenía un número admirable de televisores por donde se podría ver las conferencias cómodamente en caso de no alcanzar un buen lugar, y por su puesto su cocina de mucho respeto.
Al salir de la casa me di cuenta que no iba a ser un buen día, el sol ya picaba en la espalda y las manos y la cara se partían de frío. Tenía que cruzar toda la ciudad y ni un maldito taxi, ni un auto, vamos, ni una persona en la calle que usualmente a esas horas ya debería tener por lo menos un reto a voces de auto a auto, nada. Caminé hasta Insurgentes, ahí era seguro que tardara lo que tardara conseguiría un taxi. Vaya, parecía que ahí sobre la avenida estaban todos los autos de la ciudad estacionados, cuando se movían, los conductores me miraban con desconcierto y hasta los niños pegados a las ventanas me hacían sentir como si yo no debiera estas ahí. Definitivamente algo pasaba y no, no sería un buen día.
Decidí caminar, tal vez con el sacrificio de caminar el dios del buen transito se compadeciera de mi y me brindara un taxi. Benditos los sacrificios que se hacen en el nombre del dios correcto. A las pocas cuadras un taxi se paró junto a mí, lo abordé, me acomodé y buenos días, me lleva al Hipódromo por favor, la ruta que usted elija pero que se la más rápida posible, ya llevo retraso.
El taxi avanzó y yo abrí el diario, abrí la ventana, respiré hondo, encendí un cigarrillo y mí trono por un café, diantres, aún no había llegado a la ciudad la moda de los vasos de cartón, metí la cara de nuevo en el periódico y justo en ese momento me di cuenta que el conductor, o no se había dado cuenta que yo iba abordo, o lo que decía el locutor de la radio de mantenerse todos en calma y en casa, que si no teníamos nada que hacer en la calle no saliéramos, que evitáramos el pánico, que se estaba valorando el cerrar o no los aeropuertos, que no sé quien había girado un comunicado que decía que para evitar alguna catástrofe y mientras se conocía más de los hechos a ningún trabajador del WTC se le permitiría entrar a laborar ese día, que lo que se estaba viendo en TV parecía un atentado terrorista ¡una bomba! que había información de otros medios que decían que ¡no!, que lo que había sucedido era un terrible error humano y un avión se había estrellado en una de las torres gemelas
¡Clic! mi cerebro me pidió que cerrara el diario y que preguntara al conductor, de seguro el sabría mas que yo del asunto y si lo que el conductor de la radio decía era un programa de mal gusto o que onda y señor, ¿que sucede?, estoy alarmándome, No lo sé, dijo, todas las estaciones de la radio dicen mas o menos lo mismo, al principio creí que era un simulacro ¿usted que opina?, Opino que debería meterse por Ejercito Nacional, tal vez haya menos transito por ahí y que mi celular o no funciona o están ocupadas todas las líneas porque vengo marcándole a mi esposa para que prenda la televisión a ver que vé, esto de venir oyendo me ha puesto con los nervios de punta y además vea a los otros conductores, todos viene pasmados como nosotros, Oiga pero en el hipódromo hay televisiones ¿verdad? cuando me hizo esta pregunta el conductor ya íbamos los dos entrando al lobby.
La gente estaba frente a los televisores, el silencio era atroz, solo se rompía por el llanto de alguna mujer o el comentario de algún tipo que decía que lo que caía no eran bancas ni muebles que era gente que se estaba arrojando de los últimos piso de la torre y ahí estaba la repetición el avión estrellándose y conjeturas y mas conjeturas y algunas personas preguntando qué quién tenía auto y qué quién iba al sur de la ciudad y qué quien hacía el norte para regresarnos lo mas pronto y por favor, la conferencia va a comenzar y que qué poca madre qué cómo era posible que el mundo ardida y la conferencia siguiera y que yo no entro, que esto es inhumano y que a eso venimos y que es importante y que habrá cada quince minutos comunicados o antes si ocurre algo importante y qué cómo dicen eso si todo es importante y las luces se apagaron y por favor ocupen su lugar y no se levanten, hagamos un ejercicio de civismo y la conferencista delante de todos golpeando el micrófono, una, dos, tres ¿si se escucha hasta atrás? y su cara de haber llorado y las luces que tenían que iluminarla se encendieron y se escucho su voz huérfana de hijo y de marido , Me han pagado mucho dinero por venir a darles esta conferencia, no sé en estos momentos si mi hijo y mi marido vivan, ambos trabajaban en la torre que ha sido impactada por el avión y justo en el piso donde el desastre se esta viendo por televisión, Dios quiera que sigan vivos, pero la vida continua, doy comienzo a esta conferencia.
9.9.11 en una tarde cerca de Insurgentes cerca del WTC
Hoy no hay notas lo siento
Pd, el hecho de la conferencista ocurrió realmente, sólo que más amargo, más triste, más valiente.
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