Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por lo que me hiciste,
tan falso y dañino,
te maté, traidora,
y a ley de conciencia
me hallo sometido.
Su justicia enfrento
y mi vino amigo,
ilustre abogado,
capaz, condolido,
me está defendiendo
codo en barra, unidos.
Pero, ¿y si confieso?...
¿Si su amparo omito
y en alto la frente
expongo yo mismo
mi motivo y acto
en ebrio optimismo?
¿O si me defiendo
sin haber bebido,
sobrio y ubicado
como actué contigo?
-De nada valdría
-me advierte mi vino-.
Sin ser abogado,
dese por perdido.
Hermano, utilice
mi ciencia de siglos
culta de añejada.
Permítame lícito
defender su caso
de modo efectivo.
Y tuvo razón.
Pero en mi capricho,
ya siendo juzgado
y en terco designio
de mi honda porfía,
por así decirlo,
‘tano-elemental’,
a más convencido
de mi mal criterio
del colegir frío
del omnipotente
(por su raciocinio)
proceder legista
y viendo en edictos
cual manos ajenas,
de noble y buen tipo
mi afable persona,
más de pena herido;
ya no me la aguanto
y, desinhibido,
¡me paro caliente,
subconsciente vivo
y airado confieso!:
‘¡Me traicionó -grito-
y yo la maté
por infiel que ha sido!
¡La maté por siempre!
¡Y no me desdigo!’
Y en mi desventura,
a punto allí mismo
de ser condenado,
ya en alto el martillo,
golpe de sentencia
que apuro abatido,
mejorado el mosto,
mi abogado eximio
refutó sagaz,
y me salvó al filo
porque As en la manga
de su traje vítreo,
demostró que tú,
corazón indigno,
¡aún sigues viva!
(para franco alivio).
Viva y engañando
como siempre ha sido,
hoy, ya con tarifa
de precio mendigo,
gigoló y prontuario
extenso y nutrido.
Que mi culpa solo,
es hecho ficticio
de un íntimo crimen
quimérico mío.
¡Que te maté sí,
a tiros de olvido!
Y que al fin y al cabo,
en rol invertido,
víctima soy yo
de tu cruel instinto.
¡Gracias para siempre
doctor sensitivo!
Mi buen abogado,
mi abogado tinto.
¡Cobre, por favor,
su probo servicio!
¡Cobre sin reparo,
merma ni distingo!
que yo, satisfecho,
le pregunto, amigo:
¿de sus honorarios,
cuántos tragos tibios
le adeuda mi karma?
¡Pago complacido!
Safe Creative: 1411302626376
tan falso y dañino,
te maté, traidora,
y a ley de conciencia
me hallo sometido.
Su justicia enfrento
y mi vino amigo,
ilustre abogado,
capaz, condolido,
me está defendiendo
codo en barra, unidos.
Pero, ¿y si confieso?...
¿Si su amparo omito
y en alto la frente
expongo yo mismo
mi motivo y acto
en ebrio optimismo?
¿O si me defiendo
sin haber bebido,
sobrio y ubicado
como actué contigo?
-De nada valdría
-me advierte mi vino-.
Sin ser abogado,
dese por perdido.
Hermano, utilice
mi ciencia de siglos
culta de añejada.
Permítame lícito
defender su caso
de modo efectivo.
Y tuvo razón.
Pero en mi capricho,
ya siendo juzgado
y en terco designio
de mi honda porfía,
por así decirlo,
‘tano-elemental’,
a más convencido
de mi mal criterio
del colegir frío
del omnipotente
(por su raciocinio)
proceder legista
y viendo en edictos
cual manos ajenas,
de noble y buen tipo
mi afable persona,
más de pena herido;
ya no me la aguanto
y, desinhibido,
¡me paro caliente,
subconsciente vivo
y airado confieso!:
‘¡Me traicionó -grito-
y yo la maté
por infiel que ha sido!
¡La maté por siempre!
¡Y no me desdigo!’
Y en mi desventura,
a punto allí mismo
de ser condenado,
ya en alto el martillo,
golpe de sentencia
que apuro abatido,
mejorado el mosto,
mi abogado eximio
refutó sagaz,
y me salvó al filo
porque As en la manga
de su traje vítreo,
demostró que tú,
corazón indigno,
¡aún sigues viva!
(para franco alivio).
Viva y engañando
como siempre ha sido,
hoy, ya con tarifa
de precio mendigo,
gigoló y prontuario
extenso y nutrido.
Que mi culpa solo,
es hecho ficticio
de un íntimo crimen
quimérico mío.
¡Que te maté sí,
a tiros de olvido!
Y que al fin y al cabo,
en rol invertido,
víctima soy yo
de tu cruel instinto.
¡Gracias para siempre
doctor sensitivo!
Mi buen abogado,
mi abogado tinto.
¡Cobre, por favor,
su probo servicio!
¡Cobre sin reparo,
merma ni distingo!
que yo, satisfecho,
le pregunto, amigo:
¿de sus honorarios,
cuántos tragos tibios
le adeuda mi karma?
¡Pago complacido!
Safe Creative: 1411302626376
Última edición: