Wiccambar
Poeta adicto al portal
El sentir acercarse a la ebriedad
es un placer que seduce mi alma
la sensación que cicatriza la piel
se hace deleite y provoca,
provoca llorar, reír, odiar, estar triste
como si el espíritu resucitará
como si lo de adentro escapará
y al fin poder “ser”.
En ese espacio mental
donde empiezo a perder mi conciencia
disfruto sentir y deseo más de la copa.
trato de no tomar cuando estoy triste,
eso deja al desnudo mi debilidad,
bebo cuando quiero sentirme libre
bebo cuando nada pasa, a veces cuando me siento muy sola
cuando el mundo me parece absurdo
cuando quiero no pensar en lo estúpido, cuando estoy cansada de justificar todo
y hago del alcohol mi momento mágico
y decido rendirme a él, como a un dios que me escucha y entiende
y despierta lo muerto en mí…
al amanecer vuelvo al tedio,
me tomo un café, un jugo de naranja
y vuelvo a pensar en lo estúpido de este mundo.
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