Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Hay olas que se rompen.
Dime tu nombre.
¿Habla el animal o lo hace el hombre?
Hay viento en las esquinas.
Dime tu espina.
Amasa el aire una humilde golondrina.
En el paisaje que entre versos se desgrana, gota por gota, sangre por cicatrices, hay un aullido de la luna a las estrellas y más raíces de las que puedo nombrarte.
Hay tierra seca y un eco que amamanta, se escuchan voces pero todo está en silencio, hay un soneto sin tinta ni relojes y un pasajero sin billete de regreso.
Dime tu nombre.
¿Habla el animal o lo hace el hombre?
Será el quejido de las olas en la viento.
Serán las huellas en mi alma de cemento.
Dime tu nombre.
¿Habla el animal o lo hace el hombre?
Hay viento en las esquinas.
Dime tu espina.
Amasa el aire una humilde golondrina.
En el paisaje que entre versos se desgrana, gota por gota, sangre por cicatrices, hay un aullido de la luna a las estrellas y más raíces de las que puedo nombrarte.
Hay tierra seca y un eco que amamanta, se escuchan voces pero todo está en silencio, hay un soneto sin tinta ni relojes y un pasajero sin billete de regreso.
Dime tu nombre.
¿Habla el animal o lo hace el hombre?
Será el quejido de las olas en la viento.
Serán las huellas en mi alma de cemento.
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