Trinity
Vampiro.
Algunas veces no es suficiente con un corazón roto,
una esperanza muerta, una decepción hacia la vida.
No podemos culpar a los otros por ser libres pero
su libertad también es capaz de herirnos,
especialmente cuando nosotros lo dimos todo
y luego nos enteramos de que hay otras personas
por las que si vale la pena luchar y nosotros...
bueno, simplemente somos unos imbéciles.
Le pedí a mi alma que saliera
porque no podía sostenerla,
no podía ni siquiera sostenerme
con mis pies llenos de yagas
y mi corazón despilfarrado
entre la piel y las costillas.
Sumergimos nuestras manos,
una en el cuerpo de la otra,
para tratar de encontrar los pedazos
de plasma y corazón destruido
en otra madrugada de insomnio
y cigarrillos apuñalándome los pulmones…
Le pedí que me abrazara
porque estaba sola, más de lo que jamás noté
y había entendido que ese era mi destino:
ser olvidada.
Me acurruqué lloriqueando entre sus brazos
mientras el sol aparecía para recordarme
que la vida continúa siempre
con otro mañana, otras oportunidades,
sin tiempo para mis lágrimas
ni mi dolor.
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