Daniel Martínez Bauzá
Poeta recién llegado
Desgárratelas, córtatelas, cae del cielo y ven a mí...
Yo y tu ego, tú y mi fuego, te lo ruego, ven a mí...
Sí, los muelles ya nos cantan,
los alados nos envidian,
las que llueven no les bastan
y mirando ellos se alivian.
Prefirieron ir arriba
entre lo eterno y las neblinas
y las finas serpentinas
fueron barco a la deriva.
Encallados en lo eterno
no naufragan, pero espían.
No maldicen al averno:
lo evitaron...lo querían.
Sudor, vapor, frío, calor...
Danza encima mía como quieras pero ardía.
Que sí, que no, que arriba voy yo...
Deja que te entre, que te busque y que te encuentre.
Al fin el sol, te vas al balcón...
Sales y te tapas...y de nuevo te me escapas.
Maldito yo, bendito tu olor...
Bendito yo bebiendo tu pecho...
Maldito yo mirando mi techo...
Bendito yo pensando en tu espalda...
Maldito yo y la mar esmeralda...
Vencí yo a tu espada,
gané yo tu amor.
Vendí mi alma ahogada,
compré un resplandor.
Vertí entre las matas
mi orín de escozor.
Venid viejas ratas,
roed mi interior.
Yo y tu ego, tú y mi fuego, te lo ruego, ven a mí...
Sí, los muelles ya nos cantan,
los alados nos envidian,
las que llueven no les bastan
y mirando ellos se alivian.
Prefirieron ir arriba
entre lo eterno y las neblinas
y las finas serpentinas
fueron barco a la deriva.
Encallados en lo eterno
no naufragan, pero espían.
No maldicen al averno:
lo evitaron...lo querían.
Sudor, vapor, frío, calor...
Danza encima mía como quieras pero ardía.
Que sí, que no, que arriba voy yo...
Deja que te entre, que te busque y que te encuentre.
Al fin el sol, te vas al balcón...
Sales y te tapas...y de nuevo te me escapas.
Maldito yo, bendito tu olor...
Bendito yo bebiendo tu pecho...
Maldito yo mirando mi techo...
Bendito yo pensando en tu espalda...
Maldito yo y la mar esmeralda...
Vencí yo a tu espada,
gané yo tu amor.
Vendí mi alma ahogada,
compré un resplandor.
Vertí entre las matas
mi orín de escozor.
Venid viejas ratas,
roed mi interior.