Hoy contemplo
mi alma
desde adentro,
pero fuera
del alma misma.
Es sublime,
grande y clara.
Circula libremente:
por mi ser;
por mis movimientos;
por mi piel.
Aveces sale
de mi cuerpo,
se apena,
se pierde,
se desespera
y vuelve,
porque me extraña.
Hoy se que mi alma
no solo está,
en el centro del pecho;
esta en mis ojos;
en mis manos;
en todo lo que toco
y en todo lo que veo.
Esta en mis labios;
en mi voz;
en los besos que doy
y en las palabras que digo.
Viaja
por mis venas,
por mi razon;
por mi sangre.
Es sutil y reflexiva.
Me corrige,
me aconseja;
me reta, se enoja;
pero me perdona,
porque me Ama.
Hoy contemplo
mi alma, desde afuera,
lejos del alma misma.
no es transparente,
es invisible.
No tiene ruidos, ni materia.
Se desliza
Por mis emociones;
Por mis propósitos.
Por todos mis afectos;
por todos mis deseos.
Se resigna a la estrechez
de mi cuerpo;
se discurre por la sensatez, de mi mente.
Tiene convicción
y argumento,
pero no tiene coraza,
ni vestido.
Porque es la analogía
de mi corazón desnudo.
Ahora se que es
mi alma la que inquieta
mis latidos;
la que apresura
mi aliento;
la que enrojese
mis mejillas.
Es ella la que agrada
mis sentidos y la que enamora
mis sentimientos
mi alma
desde adentro,
pero fuera
del alma misma.
Es sublime,
grande y clara.
Circula libremente:
por mi ser;
por mis movimientos;
por mi piel.
Aveces sale
de mi cuerpo,
se apena,
se pierde,
se desespera
y vuelve,
porque me extraña.
Hoy se que mi alma
no solo está,
en el centro del pecho;
esta en mis ojos;
en mis manos;
en todo lo que toco
y en todo lo que veo.
Esta en mis labios;
en mi voz;
en los besos que doy
y en las palabras que digo.
Viaja
por mis venas,
por mi razon;
por mi sangre.
Es sutil y reflexiva.
Me corrige,
me aconseja;
me reta, se enoja;
pero me perdona,
porque me Ama.
Hoy contemplo
mi alma, desde afuera,
lejos del alma misma.
no es transparente,
es invisible.
No tiene ruidos, ni materia.
Se desliza
Por mis emociones;
Por mis propósitos.
Por todos mis afectos;
por todos mis deseos.
Se resigna a la estrechez
de mi cuerpo;
se discurre por la sensatez, de mi mente.
Tiene convicción
y argumento,
pero no tiene coraza,
ni vestido.
Porque es la analogía
de mi corazón desnudo.
Ahora se que es
mi alma la que inquieta
mis latidos;
la que apresura
mi aliento;
la que enrojese
mis mejillas.
Es ella la que agrada
mis sentidos y la que enamora
mis sentimientos