MARIO CUADROS
Intento de poeta
Va la noche cayendo
mientras las luces
se prenden en la soledad.
Un cabello
se rebolotea en el viento
mientras pasa un cruce.
Ella reconoce mi amistad.
Y mientras las bocinas
amenazan,
su presencia
la ventana traspasa.
Nunca entendí esa sonrisa.
¡Ah, esa sonrisa!
De esas sonrisas
que deberían venir con glosa.
A veces se descubre,
otras se desploma.
A veces se cubre,
pero siempre adorna.
Tampoco entendía esa mirada.
Si me pregunto algún día,
de dónde habré sacado tanta melancolía,
pondré mi recuerdo en su espacio.
Cuando explota mi pupila,
cuando el tiempo se asfixia.
Amanece el día.
Va con mi paso,
va como amiga.
Y entiendo, que tal vez,
nunca debí
acariciar su vida.
mientras las luces
se prenden en la soledad.
Un cabello
se rebolotea en el viento
mientras pasa un cruce.
Ella reconoce mi amistad.
Y mientras las bocinas
amenazan,
su presencia
la ventana traspasa.
Nunca entendí esa sonrisa.
¡Ah, esa sonrisa!
De esas sonrisas
que deberían venir con glosa.
A veces se descubre,
otras se desploma.
A veces se cubre,
pero siempre adorna.
Tampoco entendía esa mirada.
Si me pregunto algún día,
de dónde habré sacado tanta melancolía,
pondré mi recuerdo en su espacio.
Cuando explota mi pupila,
cuando el tiempo se asfixia.
Amanece el día.
Va con mi paso,
va como amiga.
Y entiendo, que tal vez,
nunca debí
acariciar su vida.
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