Mi camino

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
El camino que recorro

de mi casa al mar

es, la mayoría de las veces, gris,

otras azul y claro,

pero con casas vivas

y árboles casi eternos,

con sus troncos cuajados de sólido tiempo,

y sus ramas

señalando la estación del año

como fiel calendario.

Mi corazón,

como de costumbre, lento,

se ha sellado

en su memoria de sangre

ese paisaje para quererlo siempre.

Impreso en mi rutina,

como fiel ventana de mi respirar

reconoce todos sus recodos,

sus arbustos frondosos,

sus camelias deshojándose,

en este invierno largo

pisando ya a la primavera,

y sin dejar que penetre

como ella se afana a veces.

Es el camino que me llena de vida

como tantos otros caminos

que he recorrido

pero con el alma disuelta

en cada paso de tu tierra,

y mis ojos empapándose de luz

verde de árbol

gris de cielo

azul oscuro de mar,

y mi pensamiento ausente

como si la vista fuera todo lo que tengo

para poderme llenar

de tanta sencillez aparente

y de tanta belleza en su simplicidad.
 
El camino que recorro

de mi casa al mar

es, la mayoría de las veces, gris,

otras azul y claro,

pero con casas vivas

y árboles casi eternos,

con sus troncos cuajados de sólido tiempo,

y sus ramas

señalando la estación del año

como fiel calendario.

Mi corazón,

como de costumbre, lento,

se ha sellado

en su memoria de sangre

ese paisaje para quererlo siempre.

Impreso en mi rutina,

como fiel ventana de mi respirar

reconoce todos sus recodos,

sus arbustos frondosos,

sus camelias deshojándose,

en este invierno largo

pisando ya a la primavera,

y sin dejar que penetre

como ella se afana a veces.

Es el camino que me llena de vida

como tantos otros caminos

que he recorrido

pero con el alma disuelta

en cada paso de tu tierra,

y mis ojos empapándose de luz

verde de árbol

gris de cielo

azul oscuro de mar,

y mi pensamiento ausente

como si la vista fuera todo lo que tengo

para poderme llenar

de tanta sencillez aparente

y de tanta belleza en su simplicidad.


Justamente, como lo describe ese final, la sencillez parte por apreciar el detalle de las cosas; por insignificantes que parezcan. Ese camino está lleno de señales que debes definir y replantear. Entre el cielo y el mar hay todo un mundo...y tú eres testigo. Saludos cordiales para ti María.
 
El camino que recorro

de mi casa al mar

es, la mayoría de las veces, gris,

otras azul y claro,

pero con casas vivas

y árboles casi eternos,

con sus troncos cuajados de sólido tiempo,

y sus ramas

señalando la estación del año

como fiel calendario.

Mi corazón,

como de costumbre, lento,

se ha sellado

en su memoria de sangre

ese paisaje para quererlo siempre.

Impreso en mi rutina,

como fiel ventana de mi respirar

reconoce todos sus recodos,

sus arbustos frondosos,

sus camelias deshojándose,

en este invierno largo

pisando ya a la primavera,

y sin dejar que penetre

como ella se afana a veces.

Es el camino que me llena de vida

como tantos otros caminos

que he recorrido

pero con el alma disuelta

en cada paso de tu tierra,

y mis ojos empapándose de luz

verde de árbol

gris de cielo

azul oscuro de mar,

y mi pensamiento ausente

como si la vista fuera todo lo que tengo

para poderme llenar

de tanta sencillez aparente

y de tanta belleza en su simplicidad.
Es el camino del vivir, el que nos va llenando la vida al tiempo que nos la va consumiendo. Pero si no fuese por el árbol, el río, la fuente, el mar... ¿qué sería de nosotros, condenados a un mundo de vacíos?. Hermoso poema, pleno de misteriosa melancolía. Un saludo. LUIS.
 
El camino que recorro

de mi casa al mar

es, la mayoría de las veces, gris,

otras azul y claro,

pero con casas vivas

y árboles casi eternos,

con sus troncos cuajados de sólido tiempo,

y sus ramas

señalando la estación del año

como fiel calendario.

Mi corazón,

como de costumbre, lento,

se ha sellado

en su memoria de sangre

ese paisaje para quererlo siempre.

Impreso en mi rutina,

como fiel ventana de mi respirar

reconoce todos sus recodos,

sus arbustos frondosos,

sus camelias deshojándose,

en este invierno largo

pisando ya a la primavera,

y sin dejar que penetre

como ella se afana a veces.

Es el camino que me llena de vida

como tantos otros caminos

que he recorrido

pero con el alma disuelta

en cada paso de tu tierra,

y mis ojos empapándose de luz

verde de árbol

gris de cielo

azul oscuro de mar,

y mi pensamiento ausente

como si la vista fuera todo lo que tengo

para poderme llenar

de tanta sencillez aparente

y de tanta belleza en su simplicidad.

Sencillos que paseos que son raiz para que la sensibilidad
del alma se ancle a esos espacios que mezclan sedoso
ritmo con colores apropiados para contemplar en
la sencillez la amabilidad de lo prente. la vida
en si tambien es un camino. felicidades.
magnifico recorrido. saludos luzyabsenta
 

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