Mi caracola
En mi noche solitaria,
lejos de conciliar el sueño,
mientras la ciudad duerme y la noche calma,
escucho hablar a la caracola,
musitándome al oído dulces melodías.
¡ Ay caracola !
que a tu mundo me transportas,
desde mi ciudad,
donde el mar no se puede concebir,
ya veo el romper de las olas contra las rocas,
su blanca espuma dibujando siluetas sobre la arena.
Me haces sentir como la brisa me abraza y
la mar con su belleza me embruja,
ver la línea que une el mar con el cielo
entre tanto el Sol anuncia su ocaso.
Como sentado sobre las rocas,
llegan a mi rostro azotadas por el viento,
sus aguas espumosas,
resbalando por mi cara hasta llegar a mis labios
para robarme un beso.
Escucho hablar al mar,
indómito y salvaje,
olas que danzando vienen y van
susurrándome miles de leyendas y misterios.
¡Ay caracola !
con tu murmullo me hice de sueños,
caminé por la arena,
oí el graznido de las gaviotas,
me impregné de ese aroma empalagoso y tierno
que siempre acompaña al caminar por el puerto
mientras la suave brisa acariciaba tenue mis mejillas.
Escúchame caracola,
ahora me voy, pero mañana vuelvo,
pues es imposible dejar de soñar
murmurándome al oído,
estando despierto.
Luis
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