Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
MI DEPORTE
----------------------------------------------------------------------------
Mi deporte era caminar,
sobre los cadáveres de mi ira.
Mi deporte era amar,
el robo el daño y la mentira.
Pisotear la luz de los ojos,
pisotear todas las sonrisas;
sembrar las vidas de abrojos,
devolver golpes por caricias.
Era oscurecer las ventanas,
clausurar todas las puertas;
enmudecer las campanas,
privar de agua a la floresta.
Distorsionar el canto de los niños,
palidecer sus mejillas;
sembrar terror en sus mundillos,
sembrarles la mala semilla.
Era reír de los que lloran,
silenciar a los que cantan;
reír también de los que añoran,
esas sus quimeras tantas.
Pues yo se que ellos no pueden,
jamás completar su dicha;
ya que para el cielo esas mercedes,
son imposibilidades predichas.
Mi deporte era pecar,
para habitar en ese fuego;
para por siempre llorar,
en un lloro eternal y ciego.
Era altercar con Dios
y matar a todos los ángeles;
sembrar el cielo de metralla
y matar a todos los arcángeles
Era inundar la tierra,
de pasiones insolentes;
me apasionaba la guerra
y ver correr sangre a torrentes.
Era dejar los niños sin madres,
dejar a las mujeres viudas;
provocar doquier grandes desastres,
cambiar a un Jonatán por un Judas.
Mi deporte era correr,
cual Usaín hacia el infierno;
me ofuscaba cuando alguien,
me obstruía el averno.
Yo era igual o peor yo creo,
que todos aquellos seres;
que condenados yo veo,
por desechar los placeres.
Y esto por puro deporte,
por simple entretenimiento.
Por eso los santos jueces,
deben estar muy contentos;
de que en sus causas complejas,
lo tengan todo resuelto.
&&&&&&
----------------------------------------------------------------------------
Mi deporte era caminar,
sobre los cadáveres de mi ira.
Mi deporte era amar,
el robo el daño y la mentira.
Pisotear la luz de los ojos,
pisotear todas las sonrisas;
sembrar las vidas de abrojos,
devolver golpes por caricias.
Era oscurecer las ventanas,
clausurar todas las puertas;
enmudecer las campanas,
privar de agua a la floresta.
Distorsionar el canto de los niños,
palidecer sus mejillas;
sembrar terror en sus mundillos,
sembrarles la mala semilla.
Era reír de los que lloran,
silenciar a los que cantan;
reír también de los que añoran,
esas sus quimeras tantas.
Pues yo se que ellos no pueden,
jamás completar su dicha;
ya que para el cielo esas mercedes,
son imposibilidades predichas.
Mi deporte era pecar,
para habitar en ese fuego;
para por siempre llorar,
en un lloro eternal y ciego.
Era altercar con Dios
y matar a todos los ángeles;
sembrar el cielo de metralla
y matar a todos los arcángeles
Era inundar la tierra,
de pasiones insolentes;
me apasionaba la guerra
y ver correr sangre a torrentes.
Era dejar los niños sin madres,
dejar a las mujeres viudas;
provocar doquier grandes desastres,
cambiar a un Jonatán por un Judas.
Mi deporte era correr,
cual Usaín hacia el infierno;
me ofuscaba cuando alguien,
me obstruía el averno.
Yo era igual o peor yo creo,
que todos aquellos seres;
que condenados yo veo,
por desechar los placeres.
Y esto por puro deporte,
por simple entretenimiento.
Por eso los santos jueces,
deben estar muy contentos;
de que en sus causas complejas,
lo tengan todo resuelto.
&&&&&&
Última edición: