Katerine
Poeta recién llegado
Yo. Que tengo en los brazos las marcas de mi ayer,
ansiando con anhelo profundo el no ser,
el vacío, la nada, el consuelo del suicida.
Yo. Que en mis manos tengo y deposito mi vida
Más que el dolor que ofrezco cada día,
a éste dios sádico y cruento, ¿Qué ofreceré?
Sólo el cruel de mis pesadillas y mi descanso sin paz,
parecen calmarle lentamente, para hacerlo de nuevo crecer:
mi dios, mi tormento. Mi realidad diaria.
Yo, Sólo yo la soporto y sólo yo la comprendo.
Por eso es que sólo yo decido cuando la terminaré.
Miles de ojos parpadeantes y agnósticos
miran tras de mí,
el pasado,
creyendo entender
los amaneceres claros y oscuros de mi vida y mi ayer.
Naufragando en mi barca, ya sin vela, sin timón.
Aún queriendo que el tornado me trague, y el pez
me engulla, no soy como un Jonás, si no como un Simón.
aunque sin fe, sin aciertos,
sin deseos de andar,
ando y camino,
y vuelvo a la vida por tu santa voluntad.
ansiando con anhelo profundo el no ser,
el vacío, la nada, el consuelo del suicida.
Yo. Que en mis manos tengo y deposito mi vida
Más que el dolor que ofrezco cada día,
a éste dios sádico y cruento, ¿Qué ofreceré?
Sólo el cruel de mis pesadillas y mi descanso sin paz,
parecen calmarle lentamente, para hacerlo de nuevo crecer:
mi dios, mi tormento. Mi realidad diaria.
Yo, Sólo yo la soporto y sólo yo la comprendo.
Por eso es que sólo yo decido cuando la terminaré.
Miles de ojos parpadeantes y agnósticos
miran tras de mí,
el pasado,
creyendo entender
los amaneceres claros y oscuros de mi vida y mi ayer.
Naufragando en mi barca, ya sin vela, sin timón.
Aún queriendo que el tornado me trague, y el pez
me engulla, no soy como un Jonás, si no como un Simón.
aunque sin fe, sin aciertos,
sin deseos de andar,
ando y camino,
y vuelvo a la vida por tu santa voluntad.