tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me doy cuenta del dolor cuando se que existe, me doy cuenta cuando viene por mí; Materializándose, se hace carne, cuando viene
Es tan invisible como la niebla y cuando me mira de frente, con sus ojos oscuros, me intimida, se pierde en mi cuerpo y me arropa de repente con su sangrado incoloro. Atravesándome sin pasión, con siniestritud, con oficio, se acerca y ya se que está aquí, dentro de mí, sin que nada pueda decir, sin emular aviso, sin alarmar mi entorno, lo percibo, aunque un poco tarde, pero es que su fría piel me dignifica, y es cuando creo que estoy muerto. Mi amigo el dolor, es el único que estará hasta el final, y es quien estuvo en el principio de mí.
Mimetiza su abanico de ansiedades, azotando en menor medida, doblegando todo lo poco que va quedando de mí.
Transita su amorfidad en la abstracción mas profunda de mis sueños y sabe esconderse entre mis miedos fantásticos; donde se siente libre entidad en la carga drástica de las horas pesadas, estallando entre cristalerías trágicas de ontologías aleatorias, que viajan por debajo del cruento universo trémulo de las angustias moradas.
Habita en mis mundos posibles e imposibles, en mis espantos y en mis alegrías, de los momentos difíciles, y en las sonrisas de las ironías, en la muerte de las palabras y en la vida de los llantos.
Juega animado junto a mis demonios y programa futuras incursiones, cotejadas por la muerte.
Frecuenta mis espacios y mis sentimientos encontrados, omite el sabor de las buenas noticias y vive sobretodo en mi poesía.
Mimetiza su abanico de ansiedades, azotando en menor medida, doblegando todo lo poco que va quedando de mí.
Transita su amorfidad en la abstracción mas profunda de mis sueños y sabe esconderse entre mis miedos fantásticos; donde se siente libre entidad en la carga drástica de las horas pesadas, estallando entre cristalerías trágicas de ontologías aleatorias, que viajan por debajo del cruento universo trémulo de las angustias moradas.
Habita en mis mundos posibles e imposibles, en mis espantos y en mis alegrías, de los momentos difíciles, y en las sonrisas de las ironías, en la muerte de las palabras y en la vida de los llantos.
Juega animado junto a mis demonios y programa futuras incursiones, cotejadas por la muerte.
Frecuenta mis espacios y mis sentimientos encontrados, omite el sabor de las buenas noticias y vive sobretodo en mi poesía.