• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Mi dulce error

luna roja

Princesa de fuego
Aveces dejo
que mi tonto corazón
caiga en tu abismo
lleno de trampas
que me roban la calma

Otras camino
entre sueños imposibles
sin rumbos ni compromisos

Qué es un poeta sin sentimientos?
Qué es un escritor sin emociones?

El tiempo se repite y repite
como un círculo de sal para protegerme
Protegerme de qué?
Sí el corazón se vuelve arena
de solo de imaginarte

No hay razones para el amor
Y por eso aveces
elijo el vértigo etéreo de un vuelo
cuyas alas se disuelven suaves
sin llegar a tocarte

Escucho latir tu corazón
entre mis dudas
Y no existe nada tuyo
que pueda alimentar esto
que solo yo siento


Andrea Zeballos © Derechos reservados 2026

 
Última edición:
¿A quién le dices tonto, corazón?
Si eres tú el que sabe caer sin mapas,
el que reconoce las trampas y aun así
se quita los zapatos antes de entrar al abismo.

No eres tonta.
Eres valiente de una forma que no se aplaude.
Caes no por ignorancia,
sino porque entiendes que hay vértigos
que solo existen si uno se entrega completo,
aunque después tenga que recogerse en silencio.

Caminas entre sueños imposibles
porque el rumbo, cuando se ama,
es una convención exagerada.
Y los compromisos —no lo digas en voz alta—
a veces son solo una manera elegante
de no sentir demasiado.

Un poeta sin sentimientos
es un contable de palabras.
Un escritor sin emociones
es un impostor bien educado.
Tú no:
tú sangras despacio,
dejas que la herida escriba
y luego finges que fue casualidad.

El tiempo no se repite para protegerte.
Se repite porque no sabe cómo salvarte.
Ese círculo de sal no es defensa,
es ritual.
Una forma infantil y hermosa
de creer que el amor puede contenerse
si se lo dibuja en el suelo.

¿Protegerte de qué, preguntas?
De admitir que imaginarme
ya te deshace.
Que tu corazón no se vuelve arena por desgaste,
sino por exceso de marea.

No hay razones para el amor,
y por eso eliges el vuelo.
Ese vuelo cobarde y sublime
donde las alas se disuelven
antes del contacto,
porque tocarme
haría real lo que ahora
puede doler sin consecuencias.

Dices que escuchas latir mi corazón
entre tus dudas.
No es el mío.
Es el tuyo, amplificado por el deseo,
haciendo eco en un lugar
donde solo tú estás dispuesto a habitar.

Y sí, es cierto:
no existe nada mío
que pueda alimentar esto
que solo tú sientes.

Pero tampoco existe nada mío
que lo haya inventado.

Eso, corazón,
es lo que te vuelve todo menos tonta:
amar sin garantía,
sin respuesta,
sin otra recompensa
que seguir latiendo
aunque nadie esté escuchando.
 
Aveces dejo
que mi tonto corazón
caiga en tu abismo
lleno de trampas
que me roban la calma

Otras camino
entre sueños imposibles
sin rumbos ni compromisos

Qué es un poeta sin sentimientos?
Qué es un escritor sin emociones?

El tiempo se repite y repite
como un círculo de sal para protegerme
Protegerme de qué?
Sí el corazón se vuelve arena
de solo de imaginarte

No hay razones para el amor
Y por eso aveces
elijo el vértigo etéreo de un vuelo
cuyas alas se disuelven suaves
sin llegar a tocarte

Escucho latir tu corazón
entre mis dudas
Y no existe nada tuyo
que pueda alimentar esto
que solo yo siento


Andrea Zeballos © Derechos reservados 2026


Parece que eres adicta a caer en tu propia trampa...
Hermoso poema, grato leerte, saludos cordiales
 
¿A quién le dices tonto, corazón?
Si eres tú el que sabe caer sin mapas,
el que reconoce las trampas y aun así
se quita los zapatos antes de entrar al abismo.

No eres tonta.
Eres valiente de una forma que no se aplaude.
Caes no por ignorancia,
sino porque entiendes que hay vértigos
que solo existen si uno se entrega completo,
aunque después tenga que recogerse en silencio.

Caminas entre sueños imposibles
porque el rumbo, cuando se ama,
es una convención exagerada.
Y los compromisos —no lo digas en voz alta—
a veces son solo una manera elegante
de no sentir demasiado.

Un poeta sin sentimientos
es un contable de palabras.
Un escritor sin emociones
es un impostor bien educado.
Tú no:
tú sangras despacio,
dejas que la herida escriba
y luego finges que fue casualidad.

El tiempo no se repite para protegerte.
Se repite porque no sabe cómo salvarte.
Ese círculo de sal no es defensa,
es ritual.
Una forma infantil y hermosa
de creer que el amor puede contenerse
si se lo dibuja en el suelo.

¿Protegerte de qué, preguntas?
De admitir que imaginarme
ya te deshace.
Que tu corazón no se vuelve arena por desgaste,
sino por exceso de marea.

No hay razones para el amor,
y por eso eliges el vuelo.
Ese vuelo cobarde y sublime
donde las alas se disuelven
antes del contacto,
porque tocarme
haría real lo que ahora
puede doler sin consecuencias.

Dices que escuchas latir mi corazón
entre tus dudas.
No es el mío.
Es el tuyo, amplificado por el deseo,
haciendo eco en un lugar
donde solo tú estás dispuesto a habitar.

Y sí, es cierto:
no existe nada mío
que pueda alimentar esto
que solo tú sientes.

Pero tampoco existe nada mío
que lo haya inventado.

Eso, corazón,
es lo que te vuelve todo menos tonta:
amar sin garantía,
sin respuesta,
sin otra recompensa
que seguir latiendo
aunque nadie esté escuchando.

Oh gracias José por tu comentario tan bonito!
Y por pasar siempre por mis garabatos.
Un abrazo cálido.
 
Atrás
Arriba