tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Voy dando movimientos cortos, inseguros.
Con los ojos llenos de colores.
Escuchando aullidos, sonidos inexactos, gritos intercalados, secuenciados.
Otra vez los dientes apretados, el habla ensortijada, entrecortada.
La voz capciosa milimetrada, desenfrenada, sin dirección.
Transitando desposeído, alterando estrepitosamente mis capacidades químicas.
No estoy sintiendo las piernas, los objetos se mueven, se proyectan hacia mí.
Las miradas me condenan, con sus ojos exaltados, enervados, acusadores.
La lluvia esta cortándome la carne adormecida.
Mis reflejos han mutado a un terreno estrepitoso.
De pronto un vapor fluorescente en el ambiente.
Y sus pensamientos estarán dormidos, fascinados con la nada.
Esta situación me alegra, es un objeto abstracto, este extraño sentimiento que pulveriza al ser civilizado que llevo dentro. Libera al monstruo.
Se vuelve tan mecanizado. Totalmente obvio.
La enfermiza caminata informe, me supera, me delata.
En esta cruda ciudad motora, que habita dentro de mi mente, los transeúntes vuelan y no hablan, el idioma es la imaginación de sus propias mentes, se alimentan de los nutrientes que viven en su atmosfera.
Soy su dios.
Pues yo los he imaginado, y reinventado, podría apagar sus mentes si así lo quisiese.
Es mi estación surreal.
No concibo tanta prisa sin sentido.
Volveré a trasformarlos a mis ganas.
Su mundo será un lugar inhabitable, hasta que yo mismo lo decida.
Pero esto será dentro de un rato, ahora me voy a tomar un café con 3 medialunas.
Porque soy su dios y deben respetar mis tiempos…
Con los ojos llenos de colores.
Escuchando aullidos, sonidos inexactos, gritos intercalados, secuenciados.
Otra vez los dientes apretados, el habla ensortijada, entrecortada.
La voz capciosa milimetrada, desenfrenada, sin dirección.
Transitando desposeído, alterando estrepitosamente mis capacidades químicas.
No estoy sintiendo las piernas, los objetos se mueven, se proyectan hacia mí.
Las miradas me condenan, con sus ojos exaltados, enervados, acusadores.
La lluvia esta cortándome la carne adormecida.
Mis reflejos han mutado a un terreno estrepitoso.
De pronto un vapor fluorescente en el ambiente.
Y sus pensamientos estarán dormidos, fascinados con la nada.
Esta situación me alegra, es un objeto abstracto, este extraño sentimiento que pulveriza al ser civilizado que llevo dentro. Libera al monstruo.
Se vuelve tan mecanizado. Totalmente obvio.
La enfermiza caminata informe, me supera, me delata.
En esta cruda ciudad motora, que habita dentro de mi mente, los transeúntes vuelan y no hablan, el idioma es la imaginación de sus propias mentes, se alimentan de los nutrientes que viven en su atmosfera.
Soy su dios.
Pues yo los he imaginado, y reinventado, podría apagar sus mentes si así lo quisiese.
Es mi estación surreal.
No concibo tanta prisa sin sentido.
Volveré a trasformarlos a mis ganas.
Su mundo será un lugar inhabitable, hasta que yo mismo lo decida.
Pero esto será dentro de un rato, ahora me voy a tomar un café con 3 medialunas.
Porque soy su dios y deben respetar mis tiempos…