salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Mi fe era viva.
Mi fe quería vivir la vida.
Mi fe florecía cual almendros
en flor,
cual los cerezos del Jerte.
Mi fe sonreía al alba
en besos,que se colaban por entre la celosía
de una ventana -el Tenorio en los conventos entraba-,
y en la noche alzaba el mástil,
soñando tendida sobre la pradera
de san Isidro:
soñaba azules,soñaba...
Mi fe tuvo hebras de llama divina
-nunca lamida por labios
de intenso querer-.
Mi fe creyó en un amanecer
de voces niñas
-sonreía, hablaba, cantaba...-
Mi fe se mecía en el aire
de los sin nada,
cual juncos de río.
Mi fe nunca se cansó de alcanzar los racimos
de uva.
Mi fe tendrá un jardín
de rosas vivas.
Verá un horizonte de añil
por el sol que se va...
Mi fe laica -no religiosa-
me hierve cada mañana,
me escuece la herida luminosa
del costado izquierdo,
iluminando la noche oscura,
subiendo las escaleras de Jacob
a la cima del monte Sión,
y contemplar el Planetario Celeste
-maravilla creada por los ojos
de la fe-..
Mi fe también quiere vender, como Fausto a Mefistófeles,
su alma.
Mi fe vive rincones de solana,creando esperanzas vanas.
Mi fe ama el aire de los cactus,
el olor de las dalias,
bañada en las aguas de un golfo oleado,
que tiene esencias de mujer mexicana.
Mi fe acabará como Werther
-el amor romántico suicida existencias-.
Mi fe hoy está viva.
úbeda,24-10-2011
-salvador-
Mi fe quería vivir la vida.
Mi fe florecía cual almendros
en flor,
cual los cerezos del Jerte.
Mi fe sonreía al alba
en besos,que se colaban por entre la celosía
de una ventana -el Tenorio en los conventos entraba-,
y en la noche alzaba el mástil,
soñando tendida sobre la pradera
de san Isidro:
soñaba azules,soñaba...
Mi fe tuvo hebras de llama divina
-nunca lamida por labios
de intenso querer-.
Mi fe creyó en un amanecer
de voces niñas
-sonreía, hablaba, cantaba...-
Mi fe se mecía en el aire
de los sin nada,
cual juncos de río.
Mi fe nunca se cansó de alcanzar los racimos
de uva.
Mi fe tendrá un jardín
de rosas vivas.
Verá un horizonte de añil
por el sol que se va...
Mi fe laica -no religiosa-
me hierve cada mañana,
me escuece la herida luminosa
del costado izquierdo,
iluminando la noche oscura,
subiendo las escaleras de Jacob
a la cima del monte Sión,
y contemplar el Planetario Celeste
-maravilla creada por los ojos
de la fe-..
Mi fe también quiere vender, como Fausto a Mefistófeles,
su alma.
Mi fe vive rincones de solana,creando esperanzas vanas.
Mi fe ama el aire de los cactus,
el olor de las dalias,
bañada en las aguas de un golfo oleado,
que tiene esencias de mujer mexicana.
Mi fe acabará como Werther
-el amor romántico suicida existencias-.
Mi fe hoy está viva.
úbeda,24-10-2011
-salvador-
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