manuelo
Poeta fiel al portal
Mis ojos y mi boca de mi madre
mis manos son, sin duda, de mi abuelo,
que era zurdo para hocino y pañuelo,
y tuvo que buscar forzado encuadre
para escribir. No hay perro que le ladre
a un maestro que sea cabronzuelo
y obligue a escribir a un jovenzuelo
con la diestra le cuadre o no le cuadre.
De mi padre heredé pelo, pecho,
la frente, la nariz y mis orejas.
Pero tengo cosas que doy por hecho
que son sólo mías; no tengo quejas,
estoy de ellas asaz satisfecho
y algunas se encuentran por parejas.
mis manos son, sin duda, de mi abuelo,
que era zurdo para hocino y pañuelo,
y tuvo que buscar forzado encuadre
para escribir. No hay perro que le ladre
a un maestro que sea cabronzuelo
y obligue a escribir a un jovenzuelo
con la diestra le cuadre o no le cuadre.
De mi padre heredé pelo, pecho,
la frente, la nariz y mis orejas.
Pero tengo cosas que doy por hecho
que son sólo mías; no tengo quejas,
estoy de ellas asaz satisfecho
y algunas se encuentran por parejas.