Natalia Martínez.
Poeta recién llegado
Eran casi las 10. Llegué a casa, saque
las llaves de mí bolsillo, abrí la puerta
y me dirigí hacia el comedor de vidrio
lanzando las llaves y haciéndolas sonar.
Caminando hacia mi cuarto me senté en
la cama, me quite los zapatos y los lancé al suelo.
Recostándome en la cama conecte
mis audífonos y puse un poco de
Muse, subiendo cada vez más el volumen
tratando de comprender
el porque de mis tristezas, divagando por
mi mente, escamoteando en mis
problemas y tratando de plantearles una solución.
Contemplando el techo oscuro y acariciando el lomo de mi
gato cuyos ojos grandes y verdes se dirigían hacia mí, pensé en usted.
En su forma de sonreírle a la vida, en su tradicional
forma de vestir, en su encanto natural, en su simpatía
fresca y a veces cruda.
Recordando sus grandes ojos color miel haciendo juego con
sus largas pestañas, su mirada penetrante que podía detener
el tiempo al mirarme a los ojos.
Ahí me encontraba yo, volviendo de una fantasía
en medio de la música con un nudo
en la garganta que sólo usted podría desatar.
Las ganas de llorar me subieron porque
supe que sólo usted me podría
salvar, si tan solo me amase.
El corazón se despierta reclamándome
su amor, y me voy cayendo de sus brazos
en mi misma fantasía.
Miro a mi alrededor y veo
mí habitación vacía y pintada de insomnio.
Natalia Martínez.
Colombia- Bogotá d.c
Febrero 16,2015
03:07pm
las llaves de mí bolsillo, abrí la puerta
y me dirigí hacia el comedor de vidrio
lanzando las llaves y haciéndolas sonar.
Caminando hacia mi cuarto me senté en
la cama, me quite los zapatos y los lancé al suelo.
Recostándome en la cama conecte
mis audífonos y puse un poco de
Muse, subiendo cada vez más el volumen
tratando de comprender
el porque de mis tristezas, divagando por
mi mente, escamoteando en mis
problemas y tratando de plantearles una solución.
Contemplando el techo oscuro y acariciando el lomo de mi
gato cuyos ojos grandes y verdes se dirigían hacia mí, pensé en usted.
En su forma de sonreírle a la vida, en su tradicional
forma de vestir, en su encanto natural, en su simpatía
fresca y a veces cruda.
Recordando sus grandes ojos color miel haciendo juego con
sus largas pestañas, su mirada penetrante que podía detener
el tiempo al mirarme a los ojos.
Ahí me encontraba yo, volviendo de una fantasía
en medio de la música con un nudo
en la garganta que sólo usted podría desatar.
Las ganas de llorar me subieron porque
supe que sólo usted me podría
salvar, si tan solo me amase.
El corazón se despierta reclamándome
su amor, y me voy cayendo de sus brazos
en mi misma fantasía.
Miro a mi alrededor y veo
mí habitación vacía y pintada de insomnio.
Natalia Martínez.
Colombia- Bogotá d.c
Febrero 16,2015
03:07pm
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