carlos_cisneros
Poeta asiduo al portal
Soy el viento…
Se prendía el lamparín encima de la mesa grande, donde todos nos reuníamos para disfrutar el lonche de cada día.
Mi madre y mis hermanos, se repartían el trabajo entre tender el mantel, colocar los cubiertos, traer la mantequilla, el queso ayacuchano que tanto me gustaba, y las tazas para cada miembro de la familia.
Mi hermana mayor se sentaba junto a mi madre, y los demás tenían una ubicación algo peculiar, por cuanto parecíamos una escalera si todos se hubiesen puesto de pie alrededor de la mesa. Yo estaba cerca de mi padre, que recibía, digámoslo de un modo, el informe de cada quien sobre cómo les fue en el día…
La casa era amplia, tenía un coral al fondo, donde los patos y las gallinas, y algunos que otros conejos a esa hora descansaban… Alguna vez tuve unos pavos y gansos… Estos últimos siempre se inquietaban cuando veían alguna persona desconocida para ellos, o si sentían ruidos fuertes por la noche.
Luego del lonche, nos juntábamos en la rustica sala, donde la radionovela del momento era atendida por todos con entusiasmo y gran imaginación…
Mi padre y mi madre iban a la cocina para lavar los trastes…
Hablaban mucho a solas, sobre la carga del hogar, y las cosas que se requerían para que todos termináramos bien los estudios…
“Mi padre llegaba siempre al bajar el Sol…”
Soy el viento…
Se prendía el lamparín encima de la mesa grande, donde todos nos reuníamos para disfrutar el lonche de cada día.
Mi madre y mis hermanos, se repartían el trabajo entre tender el mantel, colocar los cubiertos, traer la mantequilla, el queso ayacuchano que tanto me gustaba, y las tazas para cada miembro de la familia.
Mi hermana mayor se sentaba junto a mi madre, y los demás tenían una ubicación algo peculiar, por cuanto parecíamos una escalera si todos se hubiesen puesto de pie alrededor de la mesa. Yo estaba cerca de mi padre, que recibía, digámoslo de un modo, el informe de cada quien sobre cómo les fue en el día…
La casa era amplia, tenía un coral al fondo, donde los patos y las gallinas, y algunos que otros conejos a esa hora descansaban… Alguna vez tuve unos pavos y gansos… Estos últimos siempre se inquietaban cuando veían alguna persona desconocida para ellos, o si sentían ruidos fuertes por la noche.
Luego del lonche, nos juntábamos en la rustica sala, donde la radionovela del momento era atendida por todos con entusiasmo y gran imaginación…
Mi padre y mi madre iban a la cocina para lavar los trastes…
Hablaban mucho a solas, sobre la carga del hogar, y las cosas que se requerían para que todos termináramos bien los estudios…
“Mi padre llegaba siempre al bajar el Sol…”
Soy el viento…