isaac newton
Poeta que considera el portal su segunda casa
Trozos de energía dentro de mi cuerpo,
anuncia un verdadero escape, hacia donde,
esperando calles diurnas de alas sorprendidas
y números gigantes de cuerpos visitados.
Enumero mi encuentro con el dicho,
hablando de placer como tres cuevas,
hacia un lado, de lados, con lados,
centrifugas con la necesidad del blanco.
Una mitiga como resplandece el ozono,
hablando como padres del derecho,
otra es vampira y encapsula mis glándulas al nacer,
entre el olvido de mis diez dientes.
La última es dueña de mi alma, habla del corazón
puro, que se vuelve trozos, no como animal,
como un verdadero cielo lunar, hablando del único
vampiro, de la noche con el día.
Cada sueño es títere del hombre enjaulado
mentir seria la idea del ayuno, como dos flores
de corazones blandos, blancas como la orina,
y ahí el dueño se evapora como seis libros de siete,
como la concha fuera del mar, intacta como saliva; y dura
en vez de flaca, hasta dormir en el lenguaje romántico.
anuncia un verdadero escape, hacia donde,
esperando calles diurnas de alas sorprendidas
y números gigantes de cuerpos visitados.
Enumero mi encuentro con el dicho,
hablando de placer como tres cuevas,
hacia un lado, de lados, con lados,
centrifugas con la necesidad del blanco.
Una mitiga como resplandece el ozono,
hablando como padres del derecho,
otra es vampira y encapsula mis glándulas al nacer,
entre el olvido de mis diez dientes.
La última es dueña de mi alma, habla del corazón
puro, que se vuelve trozos, no como animal,
como un verdadero cielo lunar, hablando del único
vampiro, de la noche con el día.
Cada sueño es títere del hombre enjaulado
mentir seria la idea del ayuno, como dos flores
de corazones blandos, blancas como la orina,
y ahí el dueño se evapora como seis libros de siete,
como la concha fuera del mar, intacta como saliva; y dura
en vez de flaca, hasta dormir en el lenguaje romántico.