El fuego de intenso rojo furioso crepita sin cesar en lo más insondable de mi insurrecto espíritu,presto a injuriar si hace falta al Altísimo que mora en el firmamento ennegrecido por la mano firme y cruel del sagrado Satanás.Este ostenta la esencia informe que dispara por una acción desplegada y descomunal la voluntad activa,que mueve a raudales los instintos más fragantes que natura me dio por merced de santo hijo pródigo.Mi pasión más ardiente es el vicio del engrandecimiento del infinito conocimiento de la substancia que impregna el cosmos:ese hálito que en un <<fiat>>Dios parió de sus entrañas vomitivas.Entonces,cuando ya mi noble intuición,bañada en la blanca aurora de parturientos rayos cegadores,cree alcanzar la gloria de una fusión con el Yo Absoluto,una tremenda voz de mi interior hace estallar la Idea de Belleza que,plácida,se había instalado en la caverna íntima de mi soberbia alma...y me pongo a llorar hasta llegar a la extenuación de negro y filosófico existencialismo vacuo.Lo reconozco,ha sido el duende melancólico quien me ha traicionado;y no tengo otra salida que el funesto suicidio metafísico.