No hay cadenas que aprisionen al alma,
ni barrotes que apaguen su lucero;
la libertad no vive en el acero,
sino en quien halla en sí su eterna calma.
Es un farol que brilla en la tormenta,
un canto al aire libre de censura,
la fuerza de afrontar la noche oscura
sabiendo que la luz nunca se ausenta.
Libre es quien rompe el lazo del deseo,
quien no se ata al capricho ni a la ira,
quien vive en su verdad, y allí respira,
aunque el mundo lo envuelva en su rodeo.
La libertad es ser, sin más pretexto,
vivir lo que se es, con todo el resto.
ni barrotes que apaguen su lucero;
la libertad no vive en el acero,
sino en quien halla en sí su eterna calma.
Es un farol que brilla en la tormenta,
un canto al aire libre de censura,
la fuerza de afrontar la noche oscura
sabiendo que la luz nunca se ausenta.
Libre es quien rompe el lazo del deseo,
quien no se ata al capricho ni a la ira,
quien vive en su verdad, y allí respira,
aunque el mundo lo envuelva en su rodeo.
La libertad es ser, sin más pretexto,
vivir lo que se es, con todo el resto.
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