Carolina adrian
Poeta asiduo al portal
Tiendo a creer que te veo
mas mi alucinación se convierte en perchero,
amándote hasta el último cabello
extraño tu sonrisa y tus besos.
Callada escucho en el silencio
los susurros de tu voz,
que hacen eco en mi demencia
y me devuelven recuerdos
que se perdieron en mi cuello.
Cierro los ojos en busca de momentos
te veo y no te alcanzo
lloro en silencio
me frustró ante tu lienzo.
Me estas matando
con tu olvido
y me revive el rastro de tus manos
una rosa florece en tu espacio.
Maldito orgullo que me está alejando
me martiriza el espíritu
y no entiendo que estoy esperando,
el teléfono me está amenazando.
Golpeo la ventana con un suave cariño
esperando que lo sientas tú
y me lo devuelvas sin retraso.
Te estoy amando con locura,
te extraño y no se censura
esperando tu piel
mezclándose en mi ternura.
Regálame tu presencia
y hazme tuya,
demuéstrale a mi ser
que amarte no es solo locura.
Quiero por última vez
no esperarte tanto
y saber que tu también estas enamorado.
Y te tengo que confesar
que jamas te he engañado,
mas tu decepción
siempre me has regalado.
mas mi alucinación se convierte en perchero,
amándote hasta el último cabello
extraño tu sonrisa y tus besos.
Callada escucho en el silencio
los susurros de tu voz,
que hacen eco en mi demencia
y me devuelven recuerdos
que se perdieron en mi cuello.
Cierro los ojos en busca de momentos
te veo y no te alcanzo
lloro en silencio
me frustró ante tu lienzo.
Me estas matando
con tu olvido
y me revive el rastro de tus manos
una rosa florece en tu espacio.
Maldito orgullo que me está alejando
me martiriza el espíritu
y no entiendo que estoy esperando,
el teléfono me está amenazando.
Golpeo la ventana con un suave cariño
esperando que lo sientas tú
y me lo devuelvas sin retraso.
Te estoy amando con locura,
te extraño y no se censura
esperando tu piel
mezclándose en mi ternura.
Regálame tu presencia
y hazme tuya,
demuéstrale a mi ser
que amarte no es solo locura.
Quiero por última vez
no esperarte tanto
y saber que tu también estas enamorado.
Y te tengo que confesar
que jamas te he engañado,
mas tu decepción
siempre me has regalado.