taurus675
Poeta asiduo al portal
Era yo como un volcán joven y fuerte
Que se eleva buscando las nubes besar
Que sueña y anhela, que quiere el cielo tocar
Quien desea todo en la vida, toda la suerte.
Eras tú esa fruta apetitosa, la fruta deseada
Mas sin saberlo yo, eras fruta prohibida,
La fruta del pecado, indeleble en mi vida
La maestra perfecta, serías la más recordada.
Y en aquella primera vez, tu experiencia y osadía
Hicieron me explotar rápido, fuerte y centelleante
Tan rápido como la pólvora ante el fulminante
Me estremecieron tus caricias, pasión y picardía.
Y mi lava abundante, espesa, nueva e hirviente
Penetró iluminando lo más profundo de tu ser,
Buscando no petrificarse, buscando no fallecer,
Buscando germinar, regresar como ser viviente.
A los pocos segundos sentí tus labios en los míos
Tus manos en mi cuerpo, tus besos en mi pecho,
Y de nuevo, mi volcán impetuoso siempre
Despertó vigoroso, con mayor intensidad y brillo.
Y esa segunda vez me dejé llevar por esos caminos
Que había muchas veces andado pero no conocido
Que me arrasaban y llenaban, me dejaban confundido
Pero que me ayudaron a marcar destinos
Minutos después sentí el fuerte batir de tu corazón
Liberamos los instintos que a disfrutar nos llevaron
de la pasión, ternura y el gozo; y al final brotaron,
de ti, un gemido y una lágrima de satisfacción .
Por fin me habían mostrado el color del amor.
Que se eleva buscando las nubes besar
Que sueña y anhela, que quiere el cielo tocar
Quien desea todo en la vida, toda la suerte.
Eras tú esa fruta apetitosa, la fruta deseada
Mas sin saberlo yo, eras fruta prohibida,
La fruta del pecado, indeleble en mi vida
La maestra perfecta, serías la más recordada.
Y en aquella primera vez, tu experiencia y osadía
Hicieron me explotar rápido, fuerte y centelleante
Tan rápido como la pólvora ante el fulminante
Me estremecieron tus caricias, pasión y picardía.
Y mi lava abundante, espesa, nueva e hirviente
Penetró iluminando lo más profundo de tu ser,
Buscando no petrificarse, buscando no fallecer,
Buscando germinar, regresar como ser viviente.
A los pocos segundos sentí tus labios en los míos
Tus manos en mi cuerpo, tus besos en mi pecho,
Y de nuevo, mi volcán impetuoso siempre
Despertó vigoroso, con mayor intensidad y brillo.
Y esa segunda vez me dejé llevar por esos caminos
Que había muchas veces andado pero no conocido
Que me arrasaban y llenaban, me dejaban confundido
Pero que me ayudaron a marcar destinos
Minutos después sentí el fuerte batir de tu corazón
Liberamos los instintos que a disfrutar nos llevaron
de la pasión, ternura y el gozo; y al final brotaron,
de ti, un gemido y una lágrima de satisfacción .
Por fin me habían mostrado el color del amor.
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