L
Luis Delamar
Invitado
Mi maldito corazón.
No sé si mirarla o no,
no sé si rondar su cuerpo,
si he de perderme otra vez
en la niebla de su pelo,
dudo si volver a oír
esa voz que urdió mi entierro,
si esas cadenas de angustia
debo de arrastrarlas de nuevo.
Y entre tanta sinrazón
y tamaño desconcierto,
mi maldito corazón
se me retuerce en el pecho,
ata mi respiración
y me coagula el aliento…
cuando me pasa cerquita…
cuando me observa en silencio.
Y no sé, loco de mí
lo que me está sucediendo,
no sé, si torno a vivir
o me vuelvo a estar muriendo;
si es que Dios dejó de amarme,
o me vuelve a estar queriendo.
Pero la tientan mis ojos
cual si lo hicieran mis dedos,
pero la beben mis labios
en mi paranoico sueño,
y hasta mi oxidado llanto…
me ha vuelto a empapar de nuevo.

No sé si mirarla o no,
no sé si rondar su cuerpo,
si he de perderme otra vez
en la niebla de su pelo,
dudo si volver a oír
esa voz que urdió mi entierro,
si esas cadenas de angustia
debo de arrastrarlas de nuevo.
Y entre tanta sinrazón
y tamaño desconcierto,
mi maldito corazón
se me retuerce en el pecho,
ata mi respiración
y me coagula el aliento…
cuando me pasa cerquita…
cuando me observa en silencio.
Y no sé, loco de mí
lo que me está sucediendo,
no sé, si torno a vivir
o me vuelvo a estar muriendo;
si es que Dios dejó de amarme,
o me vuelve a estar queriendo.
Pero la tientan mis ojos
cual si lo hicieran mis dedos,
pero la beben mis labios
en mi paranoico sueño,
y hasta mi oxidado llanto…
me ha vuelto a empapar de nuevo.
Última edición por un moderador: