Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las aspas de mi molino
ya no obedecen al viento,
los engranes de su memoria
caen entre los nidos de las golondrinas.
Mi semilla se pudre
entre mis manos vacías de esperanza,
cada cosecha agoniza
con el atardecer de mi existencia.
él y yo somos solo una sombra
que alumbra un Sol
que pasa a la orilla del camino,
donde el viajero
a olvidado dejar su huella.
Ese recinto se torna irreal
se cae a pedazos,
su ladrillos se asoman al ventanal
será solo una estrella fugaz
sobre el universo de la vida,
será un dolor oprimido
los aves comerán sus recuerdos
sobre el ayer.
Sebastian Dusalgi.
ya no obedecen al viento,
los engranes de su memoria
caen entre los nidos de las golondrinas.
Mi semilla se pudre
entre mis manos vacías de esperanza,
cada cosecha agoniza
con el atardecer de mi existencia.
él y yo somos solo una sombra
que alumbra un Sol
que pasa a la orilla del camino,
donde el viajero
a olvidado dejar su huella.
Ese recinto se torna irreal
se cae a pedazos,
su ladrillos se asoman al ventanal
será solo una estrella fugaz
sobre el universo de la vida,
será un dolor oprimido
los aves comerán sus recuerdos
sobre el ayer.
Sebastian Dusalgi.