F. CABALLERO SÁNCHEZ
Poeta recién llegado
Mi mundo interior
Quiero soñar... y soñar...
y nadie puede privarme
la libertad de soñar.
No me importa que me llamen
ilusorio y soñador,
anticuado caminante
que no vive en este mundo,
que tropieza a cada instante
con la triste realidad
de esta vida miserable.
¡Qué más da! ¡Ni me importa,
si encuentro que es importante
lo que siento en mi interior!
Quiero que nadie se espante
cuando me embargan mis versos,
ya que su mundo me trae
los más hermosos momentos...
de sueño, en mis soledades,
de alegría, en mis silencios,
de emoción, en mis cantares.
Si tengo un mundo interior
tan hermosamente amable
que me permite soñar
con amores inmortales,
con sentimientos sencillos,
con las olas de los mares,
con las nubes caprichosas
que se transforman constantes,
con los cuentos que me asaltan
en las noches estivales,
con la ilusión de un futuro...
al que quizás... nunca alcance...
¿a quién le importan mis cosas
si yo no molesto a nadie?
Quiero soñar y soñar
para que pueda olvidarme
de tantas palabras hueras,
de tanta mierda infumable
que me llenan los oídos
cien políticos infames
que me piden que les vote...
para después estafarme.
¡Quiero soñar Navidad!
¡Quiero vivir como antes
como cuando era un niño
y soñaba... con gigantes!
Quiero soñar... y soñar...
y nadie puede privarme
la libertad de soñar.
No me importa que me llamen
ilusorio y soñador,
anticuado caminante
que no vive en este mundo,
que tropieza a cada instante
con la triste realidad
de esta vida miserable.
¡Qué más da! ¡Ni me importa,
si encuentro que es importante
lo que siento en mi interior!
Quiero que nadie se espante
cuando me embargan mis versos,
ya que su mundo me trae
los más hermosos momentos...
de sueño, en mis soledades,
de alegría, en mis silencios,
de emoción, en mis cantares.
Si tengo un mundo interior
tan hermosamente amable
que me permite soñar
con amores inmortales,
con sentimientos sencillos,
con las olas de los mares,
con las nubes caprichosas
que se transforman constantes,
con los cuentos que me asaltan
en las noches estivales,
con la ilusión de un futuro...
al que quizás... nunca alcance...
¿a quién le importan mis cosas
si yo no molesto a nadie?
Quiero soñar y soñar
para que pueda olvidarme
de tantas palabras hueras,
de tanta mierda infumable
que me llenan los oídos
cien políticos infames
que me piden que les vote...
para después estafarme.
¡Quiero soñar Navidad!
¡Quiero vivir como antes
como cuando era un niño
y soñaba... con gigantes!
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