• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Mi mundo oscuro

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
En mi mundo oscuro, las paredes no tienen color; sólo ecos.
Camino por pasillos que parecen inventados por un sueño cansado,
donde cada puerta es un silencio
y cada ventana, un espejo roto que me devuelve la mirada de un extraño.

Allí, el tiempo no avanza:
se sienta a fumar conmigo,
a beber café frío mientras nos miramos sin hablarnos.
Las sombras me conocen por mi nombre,
me abrazan como viejas amantes que nunca se fueron,
me cuentan historias que sólo yo puedo escuchar.

Y entonces apareces tú.
No entras, irrumpes.
Ni siquiera traes sol, traes algo más insólito:
una luz que no encandila,
que no hiere,
que me enseña que hasta la penumbra tiene un matiz de oro.

Tu voz es un faro que no avisa de naufragios,
sino que me convence de que el mar, incluso de noche,
sabe guardar secretos bellos.
Tus manos—
esas geografías imposibles—
dibujan en mi piel un mapa que no existía,
una ruta de regreso a mí mismo.

Y es extraño,
porque en este mundo mío,
que tanto cuidé de mantener oscuro,
no pensé que la luz pudiera ser invitada…
y mucho menos, bienvenida.

Pero tú… tú te quedaste.
Y mi sombra, celosa, aprendió a compartirte
 
Última edición:
En mi mundo oscuro, las paredes no tienen color; sólo ecos.
Camino por pasillos que parecen inventados por un sueño cansado,
donde cada puerta es un silencio
y cada ventana, un espejo roto que me devuelve la mirada de un extraño.

Allí, el tiempo no avanza:
se sienta a fumar conmigo,
a beber café frío mientras nos miramos sin hablarnos.
Las sombras me conocen por mi nombre,
me abrazan como viejas amantes que nunca se fueron,
me cuentan historias que sólo yo puedo escuchar.

Y entonces apareces tú.
No entras, irrumpes.
Ni siquiera traes sol, traes algo más insólito:
una luz que no encandila,
que no hiere,
que me enseña que hasta la penumbra tiene un matiz de oro.

Tu voz es un faro que no avisa de naufragios,
sino que me convence de que el mar, incluso de noche,
sabe guardar secretos bellos.
Tus manos—
esas geografías imposibles—
dibujan en mi piel un mapa que no existía,
una ruta de regreso a mí mismo.

Y es extraño,
porque en este mundo mío,
que tanto cuidé de mantener oscuro,
no pensé que la luz pudiera ser invitada…
y mucho menos, bienvenida.

Pero tú… tú te quedaste.
Y mi sombra, celosa, aprendió a compartirte
La oscuridad es soledad y dolor.
Necesitamos esa luz para que guíe nuestro camino, y por qué no, nos ayude a reconciliarnos con nuestra propia sombra.

Saludos hasta PR
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba