Mi nada más la tuya

Ricardo López Castro

*Deuteronómico*
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MI NADA MÁS LA TUYA


...Y deletreo eclipses dentro de una caverna…

Y un hada con cornamentas deambula por el pasillo.

Desde aquí puedo ver cómo un verso se ahoga en su propia caricatura.

Gracias a un legionario tengo el alma moruna,

persigo la nada,

porque la nada no olvida ni recuerda, ni existe, ni enferma, ni muere, ni por nadie.

Nada hay en la nada, mas

quiero decorarla, ornamentarla,

con un amor vencido.


Con mi nada en sí misma, derrotada a la tuya.


Donde te eché el guante para llevarte al huerto, copioso en espinas, y en manzanos podridos,

donde los pájaros hablan con nostalgia,

y el cielo es la carcoma que corroe mi buzón.


Cómo ves, nada es…


Quizá no sepa apreciar el abrazo de un zombie.


O tal vez no esté vivo, y solo tenga hambre de una regadera.


Incluso puede ser que mis huesos reposen en la calma.


Pero sigue siendo nada.


Incluso aunque te ame a sol abierto.


No puedo penetrar, como ves, el tiempo ni el espacio.


Me acostumbré a la nada.


Soy la pintura rupestre del Big Bang.


Permíteme que estalle la oscuridad, y que duerma entre orejas.


Que habite, more, repte o vuele sabiendo que tú eres el polvo que no existe.


No, no, no, no, no.


No se puede ser algo dentro de una canica.


Creo mudar mi piel, pero es solo el principio de los tiempos.


Y no apareces ya.


No eres Dios, pero casi.


Solo, repito, solo, solo, solo, solo…

Y un agujero negro se lleva mis poemas…


Y más solo que solo,

aprendo a sumar


tu nada con la mía.















 
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MI NADA MÁS LA TUYA


...Y deletreo eclipses dentro de una caverna…

Y un hada con cornamentas deambula por el pasillo.

Desde aquí puedo ver cómo un verso se ahoga en su propia caricatura.

Gracias a un legionario tengo el alma moruna,

persigo la nada,

porque la nada no olvida ni recuerda, ni existe, ni enferma, ni muere, ni por nadie.

Nada hay en la nada, mas

quiero decorarla, ornamentarla,

con un amor vencido.


Con mi nada en sí misma, derrotada a la tuya.


Donde te eché el guante para llevarte al huerto, copioso en espinas, y en manzanos podridos,

donde los pájaros hablan con nostalgia,

y el cielo es la carcoma que corroe mi buzón.


Cómo ves, nada es…


Quizá no sepa apreciar el abrazo de un zombie.


O tal vez no esté vivo, y solo tenga hambre de una regadera.


Incluso puede ser que mis huesos reposen en la calma.


Pero sigue siendo nada.


Incluso aunque te ame a sol abierto.


No puedo penetrar, como ves, el tiempo ni el espacio.


Me acostumbré a la nada.


Soy la pintura rupestre del Big Bang.


Permíteme que estalle la oscuridad, y que duerma entre orejas.


Que habite, more, repte o vuele sabiendo que tú eres el polvo que no existe.


No, no, no, no, no.


No se puede ser algo dentro de una canica.


Creo mudar mi piel, pero es solo el principio de los tiempos.


Y no apareces ya.


No eres Dios, pero casi.


Solo, repito, solo, solo, solo, solo…

Y un agujero negro se lleva mis poemas…


Y más solo que solo,

aprendo a sumar


tu nada con la mía.
















Esa nada es grandiosa en palabras, una nada conjuntada con otra nada da más que nada. Resultó muy grata la lectura, gracias por compartir. Saludos.
 
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MI NADA MÁS LA TUYA


...Y deletreo eclipses dentro de una caverna…

Y un hada con cornamentas deambula por el pasillo.

Desde aquí puedo ver cómo un verso se ahoga en su propia caricatura.

Gracias a un legionario tengo el alma moruna,

persigo la nada,

porque la nada no olvida ni recuerda, ni existe, ni enferma, ni muere, ni por nadie.

Nada hay en la nada, mas

quiero decorarla, ornamentarla,

con un amor vencido.


Con mi nada en sí misma, derrotada a la tuya.


Donde te eché el guante para llevarte al huerto, copioso en espinas, y en manzanos podridos,

donde los pájaros hablan con nostalgia,

y el cielo es la carcoma que corroe mi buzón.


Cómo ves, nada es…


Quizá no sepa apreciar el abrazo de un zombie.


O tal vez no esté vivo, y solo tenga hambre de una regadera.


Incluso puede ser que mis huesos reposen en la calma.


Pero sigue siendo nada.


Incluso aunque te ame a sol abierto.


No puedo penetrar, como ves, el tiempo ni el espacio.


Me acostumbré a la nada.


Soy la pintura rupestre del Big Bang.


Permíteme que estalle la oscuridad, y que duerma entre orejas.


Que habite, more, repte o vuele sabiendo que tú eres el polvo que no existe.


No, no, no, no, no.


No se puede ser algo dentro de una canica.


Creo mudar mi piel, pero es solo el principio de los tiempos.


Y no apareces ya.


No eres Dios, pero casi.


Solo, repito, solo, solo, solo, solo…

Y un agujero negro se lleva mis poemas…


Y más solo que solo,

aprendo a sumar


tu nada con la mía.















Interesante poema que va desde tus versos hasta a la nada que los espera (la nada espera a todo lo que existe en el planeta). Me ha gustado como siempre amigo Ricardo. Paco.
 
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MI NADA MÁS LA TUYA


...Y deletreo eclipses dentro de una caverna…

Y un hada con cornamentas deambula por el pasillo.

Desde aquí puedo ver cómo un verso se ahoga en su propia caricatura.

Gracias a un legionario tengo el alma moruna,

persigo la nada,

porque la nada no olvida ni recuerda, ni existe, ni enferma, ni muere, ni por nadie.

Nada hay en la nada, mas

quiero decorarla, ornamentarla,

con un amor vencido.


Con mi nada en sí misma, derrotada a la tuya.


Donde te eché el guante para llevarte al huerto, copioso en espinas, y en manzanos podridos,

donde los pájaros hablan con nostalgia,

y el cielo es la carcoma que corroe mi buzón.


Cómo ves, nada es…


Quizá no sepa apreciar el abrazo de un zombie.


O tal vez no esté vivo, y solo tenga hambre de una regadera.


Incluso puede ser que mis huesos reposen en la calma.


Pero sigue siendo nada.


Incluso aunque te ame a sol abierto.


No puedo penetrar, como ves, el tiempo ni el espacio.


Me acostumbré a la nada.


Soy la pintura rupestre del Big Bang.


Permíteme que estalle la oscuridad, y que duerma entre orejas.


Que habite, more, repte o vuele sabiendo que tú eres el polvo que no existe.


No, no, no, no, no.


No se puede ser algo dentro de una canica.


Creo mudar mi piel, pero es solo el principio de los tiempos.


Y no apareces ya.


No eres Dios, pero casi.


Solo, repito, solo, solo, solo, solo…

Y un agujero negro se lleva mis poemas…


Y más solo que solo,

aprendo a sumar


tu nada con la mía.















Acostumbrarse a la nada en un concierto de sensaciones que
van descargando esa desolacion de boca abierto, el instinto
prendado en este arrebato poema donde el pensamiento
va desgranando esa necesidad de olvido. excelente.
saludos de luzyabsenta
 
Última edición:
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MI NADA MÁS LA TUYA


...Y deletreo eclipses dentro de una caverna…

Y un hada con cornamentas deambula por el pasillo.

Desde aquí puedo ver cómo un verso se ahoga en su propia caricatura.

Gracias a un legionario tengo el alma moruna,

persigo la nada,

porque la nada no olvida ni recuerda, ni existe, ni enferma, ni muere, ni por nadie.

Nada hay en la nada, mas

quiero decorarla, ornamentarla,

con un amor vencido.


Con mi nada en sí misma, derrotada a la tuya.


Donde te eché el guante para llevarte al huerto, copioso en espinas, y en manzanos podridos,

donde los pájaros hablan con nostalgia,

y el cielo es la carcoma que corroe mi buzón.


Cómo ves, nada es…


Quizá no sepa apreciar el abrazo de un zombie.


O tal vez no esté vivo, y solo tenga hambre de una regadera.


Incluso puede ser que mis huesos reposen en la calma.


Pero sigue siendo nada.


Incluso aunque te ame a sol abierto.


No puedo penetrar, como ves, el tiempo ni el espacio.


Me acostumbré a la nada.


Soy la pintura rupestre del Big Bang.


Permíteme que estalle la oscuridad, y que duerma entre orejas.


Que habite, more, repte o vuele sabiendo que tú eres el polvo que no existe.


No, no, no, no, no.


No se puede ser algo dentro de una canica.


Creo mudar mi piel, pero es solo el principio de los tiempos.


Y no apareces ya.


No eres Dios, pero casi.


Solo, repito, solo, solo, solo, solo…

Y un agujero negro se lleva mis poemas…


Y más solo que solo,

aprendo a sumar


tu nada con la mía.
















Amigo Ricardo, tus poemas empequeñecen a los demás, cada vez que leo uno quedó ssumifo en un momento de reflexión que me transporta a ese lugar donde existe la buena poesía.i fnjirabufnz amigo. Un fuerte abrazo.
 

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