nesbith
EL MONSTRUO DEL LAGO.
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Durmiendo entre la oscuridad de la aurora
deploro el despertar de mi otro yo y su demora,
pretende renunciar a su exilio
le ha pagado con neuronas al inconsciente del cilio,
y la diestra de la razón, hace una circunvolución.
Siento como se evapora lo anfractuoso de mi perfección,
su reflejo se oculta tras el espejo
y el fascículo arqueado, se muestra perplejo.
pretende renunciar a su exilio
le ha pagado con neuronas al inconsciente del cilio,
y la diestra de la razón, hace una circunvolución.
Siento como se evapora lo anfractuoso de mi perfección,
su reflejo se oculta tras el espejo
y el fascículo arqueado, se muestra perplejo.
Reclama el dominio del área de Broca
para ello, ha excarcelado a mi afasia de su piel de roca,
me azota con los látigos de las dendritas
las cicatrices, ahora son manuscritas;
cubro el hemisferio boreal para el dolor silenciar,
pues la polaridad del lóbulo temporal, no logro saciar
y la solidez de mi diáfana hostilidad
se entierra en la realidad.
me azota con los látigos de las dendritas
las cicatrices, ahora son manuscritas;
cubro el hemisferio boreal para el dolor silenciar,
pues la polaridad del lóbulo temporal, no logro saciar
y la solidez de mi diáfana hostilidad
se entierra en la realidad.
Un nuevo adormecer despierta en mi locura,
en los prados de la corteza cerebral, florece la cordura.
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