lesmo
Poeta veterano en el portal
Mi padre
Mi padre que mandaba por costumbre
tenía siempre puesta bien la oreja,
aun dormitando al lado de la lumbre
no cejaba en su afán de ser abeja.
Con sus dos manos escaló a la cumbre
y arando en paralelo hundió su reja,
a la vez que forjó su reciedumbre
pagaba honradamente a tocateja.
Su hogar fue la antesala de su gloria
y ahora, que despierta en mi memoria,
oigo la claridad de su consejo.
Se fue como vivió, sin dar un ruido,
legándome su nombre y lo vivido,
y el rostro que me miro en el espejo.
Salva Glez. Moles
25 de octubre, 2021.
Mi padre que mandaba por costumbre
tenía siempre puesta bien la oreja,
aun dormitando al lado de la lumbre
no cejaba en su afán de ser abeja.
Con sus dos manos escaló a la cumbre
y arando en paralelo hundió su reja,
a la vez que forjó su reciedumbre
pagaba honradamente a tocateja.
Su hogar fue la antesala de su gloria
y ahora, que despierta en mi memoria,
oigo la claridad de su consejo.
Se fue como vivió, sin dar un ruido,
legándome su nombre y lo vivido,
y el rostro que me miro en el espejo.
Salva Glez. Moles
25 de octubre, 2021.