E
eunice salvaje
Invitado
Me duele en lo profundo
de cada letra del pensamiento
y sus imágenes virtuales:
Las olas enroscándose se rompen
y yo veo saltar a los delfines
siempre en manada,
pareciera que sienten mi dolor
y saltan saludándome, mientras los observo
desde este muelle roído por el tiempo,
oloroso de recuerdos y monedas oxidadas;
me saluda Wilson de sombrero
con su elegante caravana.
Pero a mí me duele la tarde cobre carmesí,
me duele la sal y el frío viento marítimo,
que me van dejando el cabello desteñido
y me voy volviendo cada día más gris.
Los peces me hablan y los pelícanos,
pero nunca sé que me dicen
¡Oh si pudiera entenderlos!
Tal vez no sentiría esta pena
que me arranca a pedazos los sueños.
Si pudiera entender,
si mi mente no estuviera adormecida,
mi cabello nuevamente brillaría
y entendería el idioma
en que me habla el universo,
para al fin poder disfrutar
del paisaje sin tristeza.
Eunice Salvaje
de cada letra del pensamiento
y sus imágenes virtuales:
Las olas enroscándose se rompen
y yo veo saltar a los delfines
siempre en manada,
pareciera que sienten mi dolor
y saltan saludándome, mientras los observo
desde este muelle roído por el tiempo,
oloroso de recuerdos y monedas oxidadas;
me saluda Wilson de sombrero
con su elegante caravana.
Pero a mí me duele la tarde cobre carmesí,
me duele la sal y el frío viento marítimo,
que me van dejando el cabello desteñido
y me voy volviendo cada día más gris.
Los peces me hablan y los pelícanos,
pero nunca sé que me dicen
¡Oh si pudiera entenderlos!
Tal vez no sentiría esta pena
que me arranca a pedazos los sueños.
Si pudiera entender,
si mi mente no estuviera adormecida,
mi cabello nuevamente brillaría
y entendería el idioma
en que me habla el universo,
para al fin poder disfrutar
del paisaje sin tristeza.
Eunice Salvaje
19 de Julio 2020
Última edición por un moderador: