BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
No sé por qué tantos hombros
en esta plata de luna intensa,
donde cometemos los besos
y analizamos los versos, sustitutos
de esa gran demonio del amor
que es el padecimiento propio.
No sé, y lo confirmo, no sé
por qué tantas voces ocultas,
en este mar que contrajo la peste,
y se arrimó, eco a eco, arboleda
contra arboleda, a la lluvia efímera
de los días. Cómo y cuándo
cambiarán las velas, se izarán
los cuerpos como estambres
hasta dominar la oscura geografía
del aire? Yo, prometo conquistar
mi parte de territorio-.
©
en esta plata de luna intensa,
donde cometemos los besos
y analizamos los versos, sustitutos
de esa gran demonio del amor
que es el padecimiento propio.
No sé, y lo confirmo, no sé
por qué tantas voces ocultas,
en este mar que contrajo la peste,
y se arrimó, eco a eco, arboleda
contra arboleda, a la lluvia efímera
de los días. Cómo y cuándo
cambiarán las velas, se izarán
los cuerpos como estambres
hasta dominar la oscura geografía
del aire? Yo, prometo conquistar
mi parte de territorio-.
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