Vital
Poeta veterano en el portal
Mi patria llora.
Ayer.
En el corazón de ríos, mares, montañas y valles yacía,
arrullada en fantásticos cantos y danza de sirenas,
acompañada del romance de la luna llena
con la antorcha encendida, mágicas estrellas.
Así estaba cuando !!
Pisadas extrañas me invadieron, apagando mi sonrisa
y un agudo puñal clavaron hasta traspasar mis entrañas
en despojos me dejaron, mi riqueza arrebataron
enlutando así mi suelo con el odio y el desprecio.
Hoy, mis hijos.
Sucios carroñeros, con sus garras rompen mi alma,
cubren mi lecho con un manto de ambición y de indecencia.
Me escupen, desnudan, desprecian, mis derechos violan
y el odio desbordan pisoteando mi bandera.
Ay !! desgraciada de mí !! con tanta lepra en mi cuerpo,
en hojas machacadas dictan leyes absurdas y tontas
que solo agudizan y ahorcan al más vulnerable,
es que no saben que soy su madre, fétidos engendros?
Mi dolor es tan fuerte como mujer en parto
por los dardos malignos que clavas en mi pecho
con la honra manchada de mi propia sangre,
hoy; solo me queda la miseria y el desconsuelo.
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Triste realidad. ¡Ojala fueran solo versos! O que no hiciera falta denunciar tales hechos. Que pena da, que la lujuria humana manche al paraíso terrenal continuamente con su ambición desmedida. Cuanto dolor sembrado, cuanto recolectado y cuanta injusta condena al inocente.
Está escrito que los últimos serán los primeros. Pero ¿Cuando llegará tal precepto divino? Se hace largo con cada grito.
Lo que está claro es que el afán de poder humano siembra una y otra vez solo odio y estimula a la venganza. Reventará la Tierra cuando no soporte tanta crueldad. Está claro que vivimos los últimos tiempos de un sistema erróneo, pero como toda bestia antes del fin de sus días coletea y desgarra todo lo que alcanza.
Estoy contigo en tu denuncia amiga. HONDURAS posee todo lo hermoso para vivir en paz.
Dejo estrellas a tu sentir y mi admiración contigo es.
Vidal