Sarah Valentina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me miras
y mis ojos se hacen dueños de tu brillo,
mi alma se calienta,
tu imagen embelesa mis sentidos;
no soy yo,
un tatuaje es mi lento recorrido,
vivo y muero en tu noviembre,
mi pecado es lo prohibido.
y mis ojos se hacen dueños de tu brillo,
mi alma se calienta,
tu imagen embelesa mis sentidos;
no soy yo,
un tatuaje es mi lento recorrido,
vivo y muero en tu noviembre,
mi pecado es lo prohibido.
Me sonríes
y el tiempo se detiene en un instante,
la miel de tu cabello
es mi plegaria en el silencio;
no soy yo,
es mi mente que se eclipsa con mirarte,
vivo y muero entre pulseras,
mi pecado está en soñarte.
y el tiempo se detiene en un instante,
la miel de tu cabello
es mi plegaria en el silencio;
no soy yo,
es mi mente que se eclipsa con mirarte,
vivo y muero entre pulseras,
mi pecado está en soñarte.
Me hablas
y mi espacio se aligera por tu aliento,
un beso imaginario mi boca lo deleita;
no soy yo,
son mis manos que deliran por tus vientos,
vivo y muero en tus cadenas,
mi pecado es lo que siento.
y mi espacio se aligera por tu aliento,
un beso imaginario mi boca lo deleita;
no soy yo,
son mis manos que deliran por tus vientos,
vivo y muero en tus cadenas,
mi pecado es lo que siento.
En la biblia de mi vida
se eterniza tu argumento,
eres tú mi redención,
eres tú mi salmo abierto.
se eterniza tu argumento,
eres tú mi redención,
eres tú mi salmo abierto.
::y tus estrellas