Javier Torres
Poeta recién llegado
Tengo prisa de llegar tarde,
al silencio de tu despedida,
que nos deja con absurdo remordimiento
y se cae al precipicio de tus lágrimas.
Deja que me tire al vacío
si la verdad está en el fondo,
y desgarra las páginas que tejí con desmayos,
desmayos que salen por la ventana
y me llenan de caprichos.
Mujer tan dulce,
luna de mis días insatisfechos,
techo de mis ruinas sin reino,
las calles lloran por las nubes desconocidas
preguntando el nombre de tu sexo.
He dicho que eres tan dulce que te echan la sal,
sal de mi vida si jamás juraste entrar,
mi problema preferido.
Los campos eléctricos seducen lo extremo,
tan dulce que te marchas sin aviso
en éste paraíso infernal, sin dueño.
Mujer tan dulce, con escalofrío ardiente
te miro de lejos y me sientes, a tu lado
dejando todo a un lado, para tenerte enfrente
mujer tan dulce, dulces sueños.
al silencio de tu despedida,
que nos deja con absurdo remordimiento
y se cae al precipicio de tus lágrimas.
Deja que me tire al vacío
si la verdad está en el fondo,
y desgarra las páginas que tejí con desmayos,
desmayos que salen por la ventana
y me llenan de caprichos.
Mujer tan dulce,
luna de mis días insatisfechos,
techo de mis ruinas sin reino,
las calles lloran por las nubes desconocidas
preguntando el nombre de tu sexo.
He dicho que eres tan dulce que te echan la sal,
sal de mi vida si jamás juraste entrar,
mi problema preferido.
Los campos eléctricos seducen lo extremo,
tan dulce que te marchas sin aviso
en éste paraíso infernal, sin dueño.
Mujer tan dulce, con escalofrío ardiente
te miro de lejos y me sientes, a tu lado
dejando todo a un lado, para tenerte enfrente
mujer tan dulce, dulces sueños.
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