Canelo
Fue en una puesta de sol,
donde conocí a canelo.
Él se sentó junto a mí
como un viejo compañero
y todo aquel que pasaba
creía que era mi perro.
Siempre acudía a la cita
mi perrito callejero.
Él iba a buscar al Vinto
juntos se iban de paseo,
luego lo traía a casa
y se alejaba ligero.
Nunca aceptaba comida
pensé que tenía dueño.
Una mañana me fui
por saber su paradero,
más nadie lo conocía
por el nombre de Canelo.
De pronto lo vi en el mar
iba a bordo de un pesquero,
mas, lo llamaban "Marino"
los pescadores del pueblo.
Con ellos iba a pescar
mi perrito callejero;
pregunte:¿en dónde vive?
¡díganme!¿Quién es su dueño?
-No es de nadie y es de todos,
él es libre como el viento,
no sabemos dónde come,
donde duerme es un misterio,
siempre está saciado y limpio
Y nunca acepta alimento.
Muchas noches se las pasa
a la luna persiguiendo,
de charco en charco saltando
hasta que llega el lucero.
Cuando contempla el ocaso
él se queda ausente y quieto,
pero ayer yo estaba triste
y notó mi desaliento;
entonces lamió en mi rostro
lágrimas de desconsuelo
y cuando el sol se ocultó
se alejó con paso lento.
Y así desapareció,
y ya nunca más lo vieron.
Mas yo siento en cada ocaso,
junto a mi rostro su aliento.
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